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El verdadero motor para tu energía
Por Brian Figueroa
La fibra
Un nutriente clave que impacta directamente en la producción de la serotonina, tu energía diaria y el control del peso
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Es fácil olvidar el propósito fundamental de los alimentos que ponemos en nuestro plato y a menudo nos sentamos a comer pensando únicamente en satisfacer el hambre del momento y nos olvidamos de un ingrediente vital para nuestro organismo: la fibra. Así lo explica detalladamente la nutricionista clínica Stefania Badile, especialista en salud hormonal, digestiva y recomposición corporal. La doctora detalla que, cuando ingerimos fibra alimentaria, en realidad no nos estamos alimentando directamente a nosotros mismos, sino a millones de bacterias que habitan en nuestro intestino. La forma en que tratamos a esa comunidad bacteriana determina nuestro bienestar general en una medida muchísimo mayor de lo que solemos imaginar en el día a día.
La fibra posee una característica única que la distingue de otros nutrientes: es la única parte de la comida que el sistema digestivo humano no puede digerir, pero la microbiota intestinal sí. Nuestra microbiota la fermenta y produce unos compuestos metabólicos esenciales llamados ácidos grasos de cadena corta (entre los cuales el más famoso es el butirato), los cuales son literalmente el alimento de las células del colon. Badile enfatiza que, con suficiente fibra, esa pared intestinal permanece fuerte y sana. Sin fibra, se debilita progresivamente, y es ahí donde empieza casi todo lo demás en términos de salud.



El intestino, la mente y el buen ánimo
En la cultura popular se suele asumir que la mente y la digestión funcionan de manera aislada. No obstante, Badile desmiente esta idea: el intestino y el cerebro no trabajan por separado, sino que están conversando durante todo el día. "Cerca del 90% de la serotonina de nuestro cuerpo se fabrica precisamente en el intestino", dice. En consecuencia, una microbiota bien alimentada participa de forma activa en esa química interna que regula cómo nos sentimos anímicamente, cómo dormimos por las noches y cuánta ansiedad logramos manejar.
Esta estrecha conexión explica por qué los hábitos alimentarios adecuados tienen un impacto tan notorio en el bienestar cotidiano. La especialista señala que no es casualidad que cuando un paciente mejora su alimentación, lo primero que manifiesta en la consulta no es necesariamente "bajé de peso", sino "me siento con más energía y con el apetito mucho más estable" aunque, también, el tema del peso se relaciona con el consumo de fibra.
Más allá del impacto directo en el estado de ánimo y la vitalidad diaria, el papel de la fibra a largo plazo cuenta con un respaldo científico categórico. La especialista destaca que hoy existe evidencia sólida de que una alimentación rica en fibra se asocia con un menor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas de gran impacto como diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, obesidad y cáncer colorrectal. Asimismo, la presencia de fibra en la dieta favorece una mayor sensación de saciedad, mejora el control de la glucosa después de las comidas y contribuye a mantener niveles saludables de colesterol.



Mitos, agua y diversidad vegetal
Según esta nutricionista, muchas personas llegan a la consulta buscando el mejor probiótico del mercado cuando en realidad llevan semanas sin consumir suficientes frutas, verduras o legumbres. También es común que eliminen alimentos como las frutas o los cereales integrales por miedo a "los carbohidratos", reduciendo gran parte de sus fuentes naturales de fibra.
"Con el tiempo, empiezan a aparecer problemas molestos como estreñimiento, distensión abdominal, poca saciedad o una alimentación cada vez más limitada", aclara. Pero la buena noticia es que las mejoras más importantes empiezan con cambios muy sencillos: volver a incluir alimentos reales, dar variedad al plato y dejar de buscar soluciones rápidas.
Un hallazgo muy interesante resaltado por la especialista es que la diversidad de alimentos vegetales es tan importante como la cantidad total de fibra, ya que distintos tipos de fibra alimentan diferentes especies bacterianas, favoreciendo una microbiota más diversa y resiliente que nos ayuda en nuestro camino a una salud intestinal de hierro.



Evita este error
Al abordar el tema, Badile remarca un error preocupante: las personas suelen aumentar la fibra, pero olvidan el agua. "La fibra necesita líquido para moverse por el intestino. Si subes la fibra sin hidratarte bien, en vez de mejorar, te hinchas, te pesa el abdomen y te estriñes", resalta. En resumen, la fibra y el agua van siempre juntas, una sin la otra no sirve, por eso, para transformar nuestra salud de forma integral, la especialista nos invita a basar la alimentación en comida real: frutas, verduras, legumbres y carbohidratos naturales, pues de ellos proviene la fibra genuina que nutre a nuestra microbiota y mantiene fuerte la pared del colon.
Asimismo, remarca un consejo indispensable: el aumento gradual de fibra debe ir siempre acompañado de una hidratación constante, ya que el agua es necesaria para que esta se mueva con fluidez sin provocar pesadez ni estreñimiento. Es por ello que la especialista aconseja ser consumidores conscientes al revisar los ingredientes de los empaques para evitar los productos "altos en fibra" cargados de azúcares refinados. La salud real no requiere envoltorios llamativos, sino variedad, hidratación y alimentos reales que cuiden nuestro cuerpo y mente. Recuerda que existe una realidad biológica de enorme relevancia: cuando nos alimentamos, no sólo nos estamos nutriendo a nosotros mismos, sino que estamos abasteciendo a todo un complejo ecosistema vivo y engranado en nuestro interior.



Toma nota
Ojo con los productos comerciales, como barritas o galletas "fit", que promocionan ser "altos en fibra", ya que suelen contener fibra aislada y azúcares añadidos que alimentan bacterias intestinales indeseables. La clave está en revisar la lista de ingredientes: si el azúcar encabeza la lista, el producto debe evitarse. La fibra de verdad no necesita un empaque llamativo: está en el plato real.


Sumar fibra a tu dieta es la forma más sencilla de mantenerte saciado, estabilizar tu glucosa postprandial y proteger tus niveles de colesterol.

Stefania Badile, Nutricionista

Contacto
Stefania Badile, Nutricionista. Instagram: @stefybadile