
Nuestro ritmo de vida actual nos deja a merced del estrés, afectando mente y cuerpo incluso al descansar. Uno de los problemas más comunes es el bruxismo, un padecimiento silencioso nocturno que nos hace rechinar los dientes y apretar la mandíbula. Este reflejo involuntario se convierte en un verdadero enemigo para la articulación temporomandibular (ATM), una de las más complejas del cuerpo humano.
Para entender este fenómeno, conversamos con el doctor Andrés Nalsen, especialista en Ortodoncia y tratamiento de la Disfunción de ATM, quien nos detalla que el concepto tradicional de bruxismo cambió radicalmente. “Antes se consideraba una patología, pero hoy se considera una actividad repetitiva de la musculatura masticatoria”, dice, aclarando que, bajo esta nueva perspectiva, se define como un factor de riesgo cuando desencadena consecuencias negativas como un desgaste dental, fracturas de las estructuras dentales, dolor de la musculatura o problemas articulares.
Sin embargo, Nalsen destaca un dato revelador: a veces, el bruxismo cumple una función protectora. Puede reactivar el flujo salival, neutralizar el reflujo gastroesofágico o abrir las vías aéreas en personas con apnea obstructiva del sueño, ayudándoles a respirar mejor mientras duermen.

Factores detonantes Aunque suele asociarse con el sueño, existe también el bruxismo en vigilia, que ocurre de día de forma inconsciente. Entre sus detonantes, el doctor puntualiza: “Está el factor de estrés, que es el que más se ha hablado por muchísimo tiempo, personalidad, ansiedad, todo esto puede desarrollar que tú puedas bruxar”. “Hay personas que drenan de distintas formas: comiéndose las uñas, con caída de cabello o dermatitis, y hay pacientes que bruxan. La forma como cada quien drena el estrés es distinta”, asegura.
Asimismo, recalca que inciden el consumo de alcohol, tabaco, cafeína, drogas y ciertos antidepresivos.
Tratamientos y tecnologías avanzadasEn cuanto a las terapias, las tradicionales férulas miorrelajantes siguen vigentes. “Realmente no son para curar el bruxismo, esto lo que hace es proteger, evitar fracturas dentales, el desgaste de los molares y proteger la articulación temporomandibular”, explica Nalsen. Entre las alternativas avanzadas destaca la toxina botulínica (botox) en los músculos masticatorios para casos severos, lo que ayuda a relajar la musculatura. "Tiene un efecto de 4 a 6 meses, algo temporal para ayudar al paciente a sobrellevar momentos de mucha carga o dolor intenso".
Finalmente, el manejo integral del bruxismo requiere un enfoque multidisciplinario con higiene del sueño, técnicas conductuales de concientización diurna y acompañamiento psicológico.
El estrés es el enemigo silencioso detrás del bruxismo y el desgaste dental.
Dr.Andrés Nalsen
Contacto Dr. Andrés Nalsen. Especialista en Ortodoncia y Disfunción de ATM. Certificado en Sistemas Ertty /
Instagram: @andresnalsen