Así como los exploradores llevan una brújula para guiarse en el camino, muchas veces necesitamos una guía o herramienta que nos ayude a encontrar el motivo que nos impulsa a levantarnos cada mañana… y es el
Ikigai, palabra que se originó en la isla de
Okinawa (Japón), que es una de las zonas azules del planeta, donde muchas personas superan los cien años gracias, en parte, a una vida activa y con sentido. La misma se desglosa
Iki (vida),
gai (valor o mérito) y traducido significa la razón de vivir.
Búsqueda introspectiva y constanteEsta filosofía nipona se hizo internacional gracias al libro “
Ikigai: Los secretos de Japón para una vida larga y feliz”, de
Héctor García y Francesc Miralles, quienes explican el modelo de los cuatro círculos que intersectan cuatro aspectos fundamentales de la vida y que debes completar en este orden:
1. Pasión: lo que amas.
2. Misión: lo que el mundo necesita.
3. Vocación: en lo que eres bueno.
4. Profesión: por lo que puedes recibir una compensación.
Si tienes dificultad para completar los círculos, puedes pedirle a gente de confianza que te den opiniones sobre dónde creen que puedes brillar realmente o por qué habilidades piensan que te podrían pagar.
Cuando los cuatro círculos se superponen, ¡has encontrado tu Ikigai!.
Calidad de vida El tener un propósito de vida claro
influye en tu salud emocional y física y hay estudios recientes que indican que las personas que han identificado su Ikigai presentan
menores niveles de ansiedad y depresión, y
un mayor bienestar general.
También, conectar el propósito personal con el trabajo
impulsa la motivación, mejora el rendimiento y fomenta culturas corporativas más humanas. 
Tu propósito puede transformarse con los años, lo importante es que mantengas la conexión con lo que te hace sentir vivo.
Esta filosofía actúa como una brújula interior que orienta nuestras decisiones hacia lo que realmente importa.