✕

Una rutina para ganar
Por Adriana Bello G.
Erling Haaland
El delantero noruego convierte su comida, rutina de ejercicios y prácticas de recuperación en una disciplina cotidiana para mantenerse en la mejor forma posible
      A-    A    A+



Empieza con café
Su día no arranca sin café. El futbolista le añade un poco de leche no pasteurizada (para él, la leche en general es buena para los huesos, los músculos y la piel) y sirope de maple (para el toque de grasa). A veces le agrega colágeno. Es su pequeño ritual de bienestar de la mañana y tiene una súper máquina para hacerlo.

Nota: Según la Food Standards Agency, consumir leche cruda puede ser un riesgo por las bacterias.

Desayuno: proteína, pero sin complicaciones
Huevos y pan de masa madre forman parte de su desayuno. Les pone un toque de pimienta. Después vendrá mucho más: Haaland necesita una enorme cantidad de energía para sostener su cuerpo de atleta profesional y se dice que su alimentación puede alcanzar unas 6 mil calorías diarias.

Media mañana: flexibilidad es rendimiento
Aquí aparece una de las claves menos visibles de su físico: el trabajo de movilidad. Haaland recibe sesiones de estiramiento y terapia de tejidos blandos con el fisioterapeuta italiano Mario Pafundi.


Para Haaland, la calidad de los alimentos importa tanto como la cantidad. Por eso trata de comprar en granjas locales y evita los productos ultra-procesados


Terapia de luz roja
Haaland también incorpora terapia de luz roja a su rutina, especialmente durante los meses con poca luz natural.

Almuerzo: comer para rendir
Muchas veces lo hace en el comedor de su equipo. Usualmente es pescado, arroz y espárragos (siempre incluye los tres grupos alimenticios). ¿De beber? Agua. El futbolista recalca que la buena nutrición es simple. Adicionalmente, toma suplementos simples (como Vitamina D) guiado por su equipo médico.



Recuperación post-entreno
Cuando termina el trabajo sobre el césped, comienza otra parte fundamental de su jornada. Baño de hielo (para el flujo sanguíneo) y sauna para lo que él llama “una recuperación extendida”. Intenta hacerlo, al menos, cinco veces por semana.

Noche: un gran plato y a desconectar
La cena puede ser un enorme tomahawk (condimentado con sal y pimienta, hecho a la parrilla), acompañado de papas y ensalada (tomate, cebolla morada, perejil y un toque de aceite de oliva). Disfruta especialmente los cortes grasos, los cuales adquiere él mismo en una granja local. Le gusta cocinar en casa (se acostumbró desde que empezó a vivir solo a los 16 años) o lo hace junto a su pareja, Isabel Haugseng.



Sueño y luz azul
Para conseguir un sueño reparador, el delantero noruego intenta sincronizarse con su ritmo circadiano (por eso, al levantarse, le gusta dar un paseo corto con luz solar y aire fresco). Por las noches, usa lentes que filtran la luz azul, mínimo tres horas antes de acostarse. Asimismo, practica el mouth taping (ponerse un teipe especial en la boca) para fomentar la respiración nasal.

La verdadera lección
Lo más interesante de su rutina ¡es la constancia! Haaland trata su cuerpo como parte de su profesión: lo alimenta, lo mueve, lo recupera y, sobre todo, repite el proceso.