De Barranquilla para el mundo. La cantante colombiana no sólo redefinió el pop latino, también construyó una carrera atravesada por himnos mundialistas, romances mediáticos, activismo social y una capacidad inagotable para reinventarse. A sus 49 años, vuelve a cantar el tema oficial de un Mundial con “Dai Dai”
Mucho antes de convertirse en una superestrella global, Shakira era una adolescente con una melena oscura, letras intensas y una voz muy peculiar de la que, incluso, se burlaban en el colegio.
Sus primeros discos, Magia y Peligro, pasaron casi desapercibidos. De hecho, el fracaso comercial de aquellos trabajos hizo que pensara abandonar la música. Pero todo cambió en 1995 con Pies Descalzos, el álbum que redefinió el pop latino de los noventa y la convirtió en una figura continental.
En la época de Pies Descalzos
Canciones como
“Estoy Aquí”,
“Antología” y
“Pies Descalzos, Sueños Blancos” conectaron con una generación que encontró en Shakira una artista distinta: irreverente, emocional y mucho más compositora que producto prefabricado. Su mezcla de vulnerabilidad y rebeldía era nueva para la escena latina de la época.

Con alumnos de su Fundación Pies Descalzos
Pies Descalzos: de la música a la obra benéfica
El éxito musical vino acompañado muy pronto de una conciencia social poco habitual en estrellas pop tan jóvenes. En 1997, con apenas 20 años, Shakira creó la Fundación Pies Descalzos, enfocada en garantizar educación y alimentación para niños vulnerables en Colombia.
La artista ha contado en varias ocasiones que la idea nació de una experiencia familiar muy dura: cuando era niña, sus padres atravesaron problemas económicos y llegaron a vender muebles de la casa para sobrevivir. Ella se molestó mucho con ellos, pero su papá le hizo ver que al menos tenían techo y comida, mostrándoles huérfanos de la calle.
Esa imagen la marcó profundamente y se prometió ayudarlos cuando tuviera el dinero para hacerlo.
Con el tiempo, la fundación se transformó en uno de los proyectos sociales más ambiciosos liderados por una artista latinoamericana. Actualmente, impulsa escuelas y programas educativos en distintas regiones de Colombia, especialmente en comunidades golpeadas por la pobreza y el desplazamiento forzado.
El momento en el que conquistó al planeta
Aunque en América Latina ya era una estrella enorme, la verdadera explosión global llegó en 2001 con Laundry Service. Allí apareció una nueva Shakira: rubia, bilingüe y lista para dominar el mercado anglosajón sin perder su identidad latina.
“Hips Don’t Lie” terminó de consolidarla como fenómeno internacional. La canción, además de romper récords de ventas y reproducciones, también mostró que la colombiana podía moverse con naturalidad entre el pop, los ritmos tropicales y la música urbana mucho antes de que esa mezcla se volviera tendencia.
A partir de entonces, Shakira dejó de ser “una cantante latina exitosa” para convertirse en una figura cultural global. Cantó en inglés y español, colaboró con artistas de distintos continentes y construyó una presencia capaz de unir públicos completamente diferentes.

Junto a sus hijos, Milan y Sasha
Sus amores: de Antonio de la Rúa a Gerard Piqué
La vida sentimental de Shakira siempre estuvo bajo el microscopio. Siendo muy joven, sostuvo una relación de cuatro años con un empresario colombiano (se cree que él fue quien la inspiró a escribir “Antología”). Luego tuvo un romance breve pero muy controversial con el actor Osvaldo Ríos, quien le llevaba 17 años de diferencia. Posteriormente, llegó a su vida Antonio de la Rúa, hijo del expresidente argentino Fernando de la Rúa, con quien estuvo por más de una década y fue una pieza importante tanto de su expansión internacional como de varios de sus éxitos musicales. Pero, sin duda, el gran romance mediático llegó en 2010 durante el Mundial de Sudáfrica… Allí conoció al futbolista Gerard Piqué mientras grababa el videoclip de “Waka Waka”. La química fue inmediata y tuvieron dos hijos, Milan y Sasha; sin embargo, su separación anunciada en 2022 terminó convirtiéndose en una de las más comentadas.
Shakira transformó el dolor de su infidelidad en combustible creativo, lanzando varias canciones, como la sesión de música con Bizarrap (que se volvió un hit y casi que un himno feminista) y “TQG” con Karol G.

Lanzó su propia línea de cuidado capilar: Isima
Del cine a los productos de belleza La barranquillera ha sabido expandir su carrera mucho más allá de la música. Aunque su vínculo con el cine ha sido selectivo, dejó una huella importante al prestar su voz al personaje de Gazelle en Zootopia. Paralelamente, Shakira también ha fortalecido su perfil como empresaria en la industria de la belleza con Isima, una marca enfocada en el cuidado capilar que refleja su interés por el bienestar, la imagen y el empoderamiento femenino.
El triunfo contra la Hacienda española
En los últimos ocho años, Shakira también enfrentó uno de los capítulos más difíciles de su vida pública: la batalla judicial con la Hacienda española por presunto fraude fiscal.
Finalmente, el pasado 18 de mayo ganó y el ente español deberá devolverle 60 millones de euros en impuestos y sanciones cobradas de forma indebida, según dictaminó la Audiencia Nacional.
Esta vez, su tema mundialista tiene un componente social, ya que Shakira donará todas las ganancias al Fondo de Educación de FIFA para niños vulnerables

“Waka, Waka” en la ceremonia de clausura del Mundial de Sudáfrica 2010
Shakira y los Mundiales
Pocas artistas tienen una relación tan estrecha con la Copa del Mundo como Shakira. Su vínculo con el fútbol ya es prácticamente histórico.
En 2006, apareció cantando “Hips Don’t Lie (Bamboo Version)” en la ceremonia en Alemania. Pero el verdadero fenómeno llegó en Sudáfrica 2010 con “Waka Waka (This Time for Africa)”, su primer tema oficial del mayor evento de fútbol. La canción se convirtió en un fenómeno cultural global. Sonó en estadios, fiestas y celebraciones durante años.
En Brasil 2014 volvió a repetir la fórmula con “La La La”, otra canción que terminó asociada emocionalmente al torneo y a las imágenes del Mundial.
Y ahora, doce años después, la colombiana vuelve al centro de la escena con “Dai Dai”, el himno oficial del Mundial 2026 junto al nigeriano Burna Boy. Para la colombiana, este tema es extra especial para ella porque las ganancias serán destinadas al Fondo de Educación de FIFA para niños vulnerables.
El tema mezcla la palabra “vamos” en varios idiomas (de hecho, “dai dai” significa vamos en italiano) e incluye menciones de leyendas del fútbol como Pelé, Maradona, Messi, Iniesta y Cristiano Ronaldo.
En entrevistas recientes, explicó que con esta canción busca transmitir esperanza y unidad en un contexto mundial especialmente complejo. También celebró regresar al universo futbolero después de más de una década: “La música y el fútbol tienen el poder de unir a la gente”, afirmó durante la presentación del tema.
A casi tres décadas de aquel Pies Descalzos que cambió su destino, Shakira sigue siendo un fenómeno difícil de explicar. Sobrevivió a las modas, reinventó el pop latino varias veces y convirtió cada crisis en un nuevo capítulo creativo.
Y mientras millones vuelven a bailar un himno mundialista suyo, queda claro que la colombiana entendió hace tiempo algo que pocas estrellas logran descifrar: cómo mantenerse vigente sin dejar de ser ella misma.