VIP Clara Cesin
Por Glendy Cárdenas Soto
Alma y artífice de fiestas
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Luis Simón y Matilde le dieron la vida a Clara. Llenaron su infancia de consentimiento, recuerdos bonitos, pero también tuvieron límites y estructura. Ellos ya están en el cielo, pero viven en su corazón: “Crecí viendo que todo se ganaba con trabajo honesto, teniendo la frente en alto y la conciencia limpia. Hoy agradezco tener los principios y valores que tengo, de los que estoy inmensamente orgullosa y los transmito a mis hijos”, nos dice.
 
Su infancia huele a los mejores ponqués de Caracas, hechos por su mamá. Recuerda el fondo musical de las rancheras de su papá los domingos y las vacaciones en las playas de Cumaná, donde se reunía toda su familia y eran los mejores días del año.
 
Estudió en el Instituto Escuela. Se graduó en el 2002 en la UCV en odontología, convirtiéndose en colega de su mamá, carrera que ejerció durante 12 años en el sector público y privado.
 
Se casó hace 21 años y sus hijos Daniel Simón y Clara Gabriela son los motores de su vida y fuente de inspiración: “Mis hijos fueron el motivo por el que, sin saberlo, entré en el mundo de la decoración. Primero renuncié a la práctica en el sector público y luego reduje mi consulta privada a dos días a la semana. Gracias a que mi mami también fue, a la par de la odontología, una repostera reconocida en nuestro país, yo decido comenzar a realizar con ella repostería infantil. Empecé con las tortas y luego montajes pequeños donde yo hacía todo”.

Su esposo y sus hijos son sus fans, pero en el camino también ha contado con el apoyo de personas maravillosas como es el caso de Rebeca Moreno, a quien conoció en Canal i durante una entrevista: “En ese momento no me imaginaba que mi nueva pasión me regalaría una hermana de vida y comadre”.
 
Clara cuenta con proveedores de lujo, como “la papelería de mi hermana, Elimelin Paper Craft; la repostería de 2SweetCaracas; o la carpintería de Natwood. El equipo que me acompaña es maravilloso… gracias a ellos mis montajes cobran vida, destacan y, lo mejor de todo, nunca dicen que no a mis locuras”.
 
Sin duda, tiene una maravillosa experiencia en el mundo de los eventos y explica: “Es un rubro con muchos detalles. También de tensión y no todo es color de rosa, pero los resultados y la satisfacción del cliente es la mejor recompensa”.
 
A diario no le falta un buen café con mucha leche, su rosario o una oración a la Virgen, un buen abrazo de los suyos, un Dios te bendiga y su hobby es convertir las flores de Lego en diamond paint. “Otro tema peligroso es el diseño interior aplicado a mi casa”, confiesa entre risas y agrega: “Tengo pausado mis estudios de diseño interior, que a cierta edad sueño con retomarlos”.
 
En un futuro, Clara se ve llevando su productora de eventos y su incursión en Farmasi a un nivel internacional: “Me veo como un puente para que otras personas, especialmente mujeres, descubran su potencial, lideren negocios, alcancen su propia cima, libertad financiera y entiendan que el éxito se construye con visión y equipo. Quién dice que no sea la Martha Stewart 2.0 venezolana”.