Nació en 1970 y nos revela que gran parte de su crianza fue en una agencia de publicidad en la capital: “Mi padre era una especie de Don Draper venezolano. Crecí recorriendo la agencia, especialmente los departamentos creativos, de diseño y producción de comerciales. Ese fue mi primer laboratorio”, nos cuenta.
Tony es un artista multifacético que comenzó desde muy joven a escribir y crear marcas en nuestro país. Trabajó con firmas importantes y, de alguna manera, las estructuras, estrategias y formas de pensar que usó en ese momento le ayudaron a moldear la práctica artística que desarrolla hoy en día.
El arte fue como un sello de nacimiento que se fue fortaleciendo desde muy pequeño, cuando solía visitar -también junto a su papá- diferentes museos en diversos países. Eso despertó en él una chispa que, posteriormente, hizo que sintiera una vinculación profunda con el poder de las imágenes.
Hebei
Wakashio
Un niño que fue evolucionando
Disfrutaba pintar y escribir desde temprana edad. Lo artista siempre lo llevó por dentro y fue dejándose guiar por sus pasiones, hasta que comenzó formalmente su camino estudiando cine en Estados Unidos. Cerró curiosamente esa etapa con una película acerca de un pintor y, luego, pasó a ser director creativo en una agencia publicitaria sin dejar el pincel. Según él, era inevitable.
A sus 27 años, decidió de manera radical irse a Cuba para tener dedicación exclusiva a la pintura. Aquí ya comenzó lo que sería un giro definitivo en su vida, ya que estando allí se empezaban a ver los cambios políticos nacionales y él, por casualidad, empezaba a experimentar pintar con “una especie de betún de Judea que producían a partir del petróleo”. En ese momento, él no tenía ni idea de lo que desarrollaría en un futuro con el hidrocarburo, pero al regresar a Venezuela en pleno 2022 y vivir de cerca acontecimientos históricos contemporáneos importantes, entendió algo que ha ido trabajando hasta hoy y que lo ha convertido en el artista que es.
“Nada de lo que había aprendido en academias me servía para procesar lo que estaba viviendo. Entonces, en un gesto casi obsesivo, comencé a cubrir los objetos de mi casa con noticias del periódico, y luego con capas delgadas y traslúcidas de petróleo. Ahí entendí algo: en Venezuela todo estaba -y está- atravesado por el petróleo. No sólo como recurso económico, sino como fuerza que distorsiona cultura, lenguaje, política y hasta la forma en que percibimos la realidad”, confiesa.
En todos lados
La columna vertebral de la original carrera artística de Tony es, definitivamente, el petróleo. Según su pensamiento, este recurso natural está en todo: en el deporte, en la arquitectura, en el lenguaje, en la economía, en la guerra… Pero no sólo se trata de un material que sostiene al mundo contemporáneo, sino que lo define.
Él es un artista multidisciplinario que trabaja escultura, pintura, fotografía, instalación y dibujo. Esto debido a que, básicamente, al hacer arte parte primero “del problema y no del formato”; entonces, haciendo esto, la obra va pidiendo su propio lenguaje. Y es que hay ideas que no pueden existir mediante una técnica u otra; por lo tanto, el tema multidisciplinario es algo más práctico en cuanto al trabajo como tal que algo meramente estético.
No obstante, el petróleo tampoco lo es todo, porque la obra de Tony también tiene un alma profunda e intelectual. En ella aparecen dos elementos constantes: “el reflejo, que me interesa porque es un espacio muy extraño, ya que te muestra dónde estás, pero te desplaza al mismo tiempo… entonces estás y no estás”; y el otro elemento serían los huecos, que él confiesa le obsesionan porque no son objetos, pero existen y de alguna manera tienen efectos en la obra, organizando el espacio.

Obscura y Black Mirror Painting
Constancia y colorHoy en día, luego de un buen camino recorrido y de haber expuesto en Nueva York, París, Miami, Bogotá, Guatemala, Caracas y Madrid, Tony desarrolla su obra volviendo nuevamente al color porque durante mucho tiempo creó exclusivamente en blanco y negro. Usa petróleo, resinas, bitumen y acrílicos. Disfruta el ser constante en su trabajo, llegando a las 8:00 am a su estudio, extendiendo su jornada hasta las 6:00 pm y disfrutando de “ese espacio donde todo puede pasar: un material nuevo, una herramienta, una idea, un proceso... Allí siempre hay algo por descubrir o resolver. Me gusta mucho esa soledad elegida, ese silencio”.
Hoy sigue aprendiendo haciendo arte y aspira a que el espectador siga viviendo experiencias únicas con su obra. Recientemente, presentó “Petropias: the game”, una instalación a gran escala concebida como un juego de mesa y que es una sátira sobre las lógicas del petróleo -poder, estrategia y azar- y sobre cómo, en muchos casos, ganar implica que todos pierdan.
En cuanto al futuro, nos comparte que vienen muchas exposiciones en camino y que probablemente haya una muestra en la Galería Beatríz Gil en Caracas entre finales de 2026 y principios de 2027. Ideas le sobran y el detalle está en dilucidar cuál perseguir hasta el fondo porque, a veces, siente que tiene trabajo acumulado para las próximas dos décadas por lo menos. Mientras, seguirá trabajando mucho, yendo a su estudio cada mañana, creando, fracasando para avanzar y continuando haciendo arte para aquellos que aman este tipo de talentos.

Amor Fati / Eterno Retorno
Eternal Recurrence / Cube
Coordenadas
Página: www.tvazquez.net
Instagram: @tvazquezfigueroa
¿Artista se nace o se hace?
El artista nace… yo nunca hubiera podido ser otra cosa.
Pero eso no basta. Se construye con trabajo, constancia y enfoque. Sin eso, no pasa nada.
Si pudieras comprar cualquier obra, ¿cuál adquirirías?
Un dibujo o una escultura de Alberto Giacometti.
Tres adjetivos para describir tu carrera…
Silenciosa, persistente y obsesiva.