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Por Brian Figueroa
Steven Isaac Cohen
De los planos al podcast
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En el mundo del diseño y la arquitectura, la estructura lo es todo. Las líneas delimitan la realidad, pero no de forma lineal, como lo demuestra Steven, que se graduó de arquitectura en Boston y por eso construye narrativas con su podcast. Este caraqueño, ahora residenciado en Miami, decidió un día que su mejor plano no sería el de un edificio, sino el de varios proyectos: su marca de ropa Salty Pun y su exitoso podcast en YouTube.
 
Steven (@stevenisaacohen) dejó las escuadras por el Lee Strasberg Theatre & Film Institute en Los Ángeles y, desde entonces, su vida ha sido una lección de diseño humano: una mezcla de disciplina técnica y chispa eléctrica que sólo la comedia puede encender.

Escuchar a Steven es encontrarse con una energía que parece no conocer el reposo. “Creo que siempre me he inclinado más hacia la comedia. Me han reconocido por ser bastante payaso y chistoso, y la verdad es algo que me llena muchísimo”, afirma. Y es que esa capacidad de transmutar lo incómodo o lo triste en algo hilarante es su verdadera firma de autor y su sello delante del micrófono.

Hoy, su cotidianidad transcurre en una Miami que ha hecho suya. Para él, el lujo no es la opulencia, sino la libertad del tiempo. Su día perfecto empieza con el silencio de un despertar sin alarmas, seguido de una inmersión en el vibe de bienestar que define a la urbe actual. A Steven lo imaginas caminando por sus sitios preferidos, como el Venetian Causeway, analizando la arquitectura de las mansiones que bordean el mar con el ojo crítico del arquitecto, para luego rendirse al placer de un brunch latino. “Me encantan unas panquecas en B Bistro, en Brickell”, comenta, revelando esa faceta suya que sabe apreciar tanto una galería en el Design District como la pasta icónica de Prima Pasta al caer la noche.

En un mundo donde el emprendimiento es efímero, Steven demuestra una resiliencia arquitectónica con su proyecto Salty Pun (@saltypun). Nacido en 2018 como un e-commerce, el proyecto no ha hecho más que evolucionar, ramificándose hasta convertirse en The Salty Puncast, un espacio de diálogo y conexión: “Algo de lo que me siento muy orgulloso es de nunca haber soltado mi primer emprendimiento”, aclara. En sus palabras, no hay espacio para el abandono, sólo para la transformación. Para él, todo es una misma expresión creativa: una plataforma para conectar a través de historias.

Si le preguntas por el futuro, su brújula apunta hacia lo salvaje: “Me encantaría hacer un viaje de unas dos semanas recorriendo Australia en moto, explorando todos los paisajes y maravillas naturales”. Es esa curiosidad inagotable, esa negativa a quedarse quieto, lo que convierte a Steven Isaac Cohen en mucho más que un locutor o un creador de contenido. Es un diseñador de experiencias, un hombre que entiende que la vida, al igual que una buena obra de teatro o un edificio bien construido, sólo funciona si tiene alma, ritmo y, sobre todo, una buena dosis de humor.