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Por Glendy Cárdenas Soto
Silvana Trevale
Capturando cultura
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Hace unos meses, esta venezolana puso en alto el nombre de nuestro país al ser galardonada como “Mejor Fotógrafa Emergente” por los Latin American Fashion Awards.

Su vida familiar siempre ha estado llena de mucho amor. Su niñez transcurrió entre Caracas y Mamporal, en Río Chico, estado Miranda. Sus padres le enseñaron a conectar con la gente desde la humildad, el respeto y el cariño: “Siempre vi cómo ellos se relacionaban de manera auténtica y bonita con las personas. Siento que esa forma de ver el mundo la heredé y la llevo conmigo en todo lo que hago. También tengo la influencia de mi abuela materna, que me enseñó sobre el amor familiar y mis raíces como, por ejemplo, que mi bisabuela Cayetana era negra e indígena. Al mismo tiempo, crecí con la otra parte de mi familia, la italiana inmigrante de mi papá, lo que me dio una dualidad entre raíces distintas que conviven en mí”.
A los 17 años tuvo que emigrar y, al convivir con el duelo por el país, aumentó su admiración por Venezuela: “Las ganas de explorar el mundo se volvieron tan grandes como las de conocer mi propio país. Por eso regreso cada año para documentar diferentes espacios, tradiciones y prácticas. Trato de capturar más de mi cultura venezolana y también de Latinoamérica”.

Desde muy pequeña tuvo cercanía con la fotografía, pues creció trabajando en actuación: “Siempre veía cámaras a mi alrededor, por lo que siento que desde allí desarrollé una sensibilidad hacia todo lo visual. Además, mi mamá siempre tenía una cámara en la mano, así que también tuve esa cercanía a la fotografía desde mi casa. Más adelante se volvió parte de mi día a día con mis amigas. La fotografía ha sido la primera herramienta que me ha abierto puertas. Si no fuera por ella, definitivamente no hubiera llegado a los lugares que he llegado, ni conocido a la gente que he conocido”, cuenta.
Silvana hizo sus estudios formales de fotografía en la Universidad de Huddersfield (Inglaterra). Después cursó un máster en comunicación de moda en Central Saint Martins. Por eso su trabajo fotográfico es la perfecta mezcla entre lo documental y la moda, retratando a personas de distintas comunidades de Venezuela y Latinoamérica.
 
Se define como ambiciosa, optimista, muy apasionada, amorosa, centrada y, a veces, un poco impaciente. Sobre sus hobbies, comenta: “Lo primero que me viene a la mente es la fotografía, porque incluso fuera de mi trabajo me encanta tomar fotos en mi día a día. Descubrir países, tradiciones y formas de vida distintas… sobre todo las comidas de cada lugar, su gente, sus historias y espacios inhóspitos. Estar entre tantas ciudades y culturas es mágico y enriquecedor; aunque también puede ser cansón, porque mi trabajo implica viajar mucho, y no tener una rutina fija en algunos momentos afecta la estabilidad física y mental, pero es una forma de vida que valoro y agradezco profundamente”.

En el futuro, se ve creando más proyectos en Venezuela y Latinoamérica. Asimismo, desea seguir trabajando con artistas que admira: “El año pasado inicié colaboraciones con Natalia Lafourcade. Eso me llevó a conectar con otros artistas de la región y de otros países. Quiero trabajar con músicos, artistas plásticos y, en general, con personas que inspiran luz, que me motiven a crear. También me gustaría trabajar con marcas con las que exista una inspiración mutua, donde podamos crecer juntos y construir proyectos que hagan sentido”.