INGENIOS ELÍAS CRESPIN
POR AIMARA V. CAÑIZALES GARMENDIA @aimavalen
Conexión entre arte y ciencia
Con más de 200 obras concebidas y una de ellas permanentemente en el Louvre, este artista abrió su corazón y nos regaló una conversación cercana en la que descubrimos que la matemática y lo artístico pueden convivir y maravillar al mundo
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Rigidez y heterogeneidad. Detalle y cálculo. Emoción y precisión. Números y movimiento. Geometría y danza. Todas estas duplas caben dentro de la vida y obra de Elías Crespin. El artista visual electrocinético y venezolano que, sin imaginar carrera en el mundo artístico, un día se atrevió a combinar su pasión por la rigurosa programación informática con la vena creativa. ¿El resultado? Más de 200 obras logradas, nuevos proyectos en camino y un sueño que incluye educación, restauración y creatividad.

Retazos familiares
Imposible no contarte que Elías, caraqueño, hermano morocho de un veterinario exitoso y con un par de hermanas menores, es hijo de matemáticos y nieto de la reconocida artista “Gego” (Gertrud Goldschmidt) y Gerd Leufert, padre del diseño gráfico en Venezuela. Elías lleva arte y talento grabado en sus genes.
Ya sabiendo esto podrías entender -si es que entender hace falta al hablar de arte- algunas genialidades de su obra y brillante trayectoria que ha construido desde que decidió abrazar su vena creativa y cruzarla profesionalmente con su mente científica para, con determinación y perseverancia, desarrollar capacidades que lo llevaron -sin buscarlo conscientemente- a convertirse en el primer venezolano con una obra expuesta permanentemente en uno de los recintos más famosos del mundo: el Museo del Louvre.
“Siempre he estado cerca del arte, pero a modo de fan y espectador. Mi abuela me daba una lectura natural y cercana de lo que era un artista, pero jamás lo vi como un ejemplo a seguir. Nunca me planteé llegar a las extravagancias de ser y tener un quehacer como el de ella, hasta un buen día que pasé admirando una obra de Soto”, nos confesó Elías al contarnos que su hobby adolescente de programación informática, lo llevó a estudiar computación en la UCV.




Puntos de inflexión
Determinado como lo percibimos en la entrevista, obtuvo su licenciatura en computación y se convirtió en analista de sistemas, profesión que ejerció por años sin nunca dejar de barnizar el lado científico con arte. En el 2000, inmerso en la genialidad y belleza del “Cubo Virtual” del maestro Jesús Soto en el Museo de Bellas Artes, tuvo un primer chispazo de unir ciencia y arte. Quería intentar con algoritmos matemáticos, mover una obra cinética y darle vida a través de la informática. Esa idea quedó sembrada allí y, un par de años más tarde, cuando tuvo tiempo, comenzó a jugar seriamente con la posibilidad y a entender el cómo, desde un programa de computadora, podía mover cosas usando motores. Ya viviendo ese segundo momento de lucidez artística, se decidió a desarrollar un sistema que terminó moviendo 74 motorcitos a voluntad de lo que escribía en un programa.
“¿Qué hago con esto?” fue el siguiente pensamiento que tuvo Elías y la respuesta inmediata fue imaginarse su primera obra, llamada “Malla electrocinética I”, que era una superficie cuadriculada con 64 nodos articulados, flexible y suspendida horizontalmente y que, por arte de una magia matemática, danzó con hilos y programas ejecutados eficazmente. Ya no hubo regreso. Se la enseñó a su amiga artista Magdalena Fernández y ella lo contactó con Rolando Carmona, el curador que lo invitó a exponer en Cabudare (estado Lara). Luego, creyendo ya en su futuro artístico, se postuló con una obra más grande al Salón Michelena (Valencia), donde fue aceptado y premiado.




Es el primer venezolano con una obra expuesta permanentemente en el Museo del Louvre


“L’Onde du Midi” es su obra permanente en uno de los techos del Museo del Louvre

Su obra en el Louvre 
Elías Crespin literalmente controla la obra informáticamente. Dicho en sus palabras, construye “una secuencia temporal de formas que son configuraciones espaciales de los elementos suspendidos. Cada forma es una configuración particular y las pongo en orden. En ese orden se van a ejecutar y producir la danza de la obra”.
Y es ese baile, que de alguna manera es mágico, el que atrapa a miles de personas que se hipnotizan con sus creaciones. Con este sistema creado de manera genial, logró el que quizás es hasta ahora el mayor hito de su carrera como artista cinético: tener una exposición permanente en una de las salas del Louvre. Nunca lo vio venir pero sí estaba preparado para cuando llegó este reto del mismísimo director del museo, quien lo invitó a crear algo único para formar parte de los “decorados permanentes” de tan prestigioso recinto.
Fue así que desde hace 6 años su obra “L’Onde du Midi”, que cuenta con 128 varillas metálicas , danza y cobra vida a diario con una coreografía programada por algoritmos numéricos que la hacen bailar armoniosamente y contrastar con las obras clásicas del museo parisino. Un logro que, sin duda, aún maravilla a Elías, un hombre que emana talento pero también humildad absoluta.

Proyectos y futuro
Con minuciosidad y sensibilidad ha logrado construir y encender obras de grandes dimensiones que exhiben diferentes materiales como acero inoxidable, hierro, latón, aluminio y flex glass. Para el momento que conversamos, estaba por estrenar una de vidrio llamada “Visión Transparente”, que sería parte de una exposición multisensorial llamada “Alquimia de los Sentidos” para celebrar, junto a otros profesionales, 30 años de carrera de un gran perfumista de París.
También estaba trabajando en la que será su obra más grande. Se refiere a ella como “Octanet”, tendrá 24 metros cuadrados y viajará para Portugal. Igualmente, debe cumplir compromisos en México y España.
Nuestra conversación no podía terminar sin la emoción y orgullo que sintió al exponer recientemente en la Hacienda La Trinidad de Caracas y empaparse de la calidez humana de aquellos que vieron y agradecieron su obra.
Elías Crespin continuará haciendo danzar obras artísticamente programadas y con un sueño bien concreto: “Que exista un espacio en algún lugar con exposición permanente de mis obras y funcione como centro de restauración y creación de conocimiento. Quisiera educar a generaciones futuras interesadas en restaurar o que ellos mismos hagan sus obras”.




Para los nuevos artistas
A quienes desean genuina y seriamente hacer arte, les dice: “Miren e imaginen la materialización de sus ideas y no permitan que nada ni nadie se les interponga ni les impida hacer lo que tienen que hacer y los hace soñar”.





Coordenadas
Puedes ver parte de su trabajo en su perfil de Instagram @eliascrespin y en el de su estudio profesional 
@ateliercrespin. Igualmente, puedes indagar más en eliascrespin.net