MEDICINA 2026
POR VERÓNICA EGAÑEZ
Terapia de reemplazo hormonal
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Decidir con información


La terapia de reemplazo hormonal (TRH o HRT, por sus siglas en inglés) es el tratamiento que repone hormonas -principalmente estrógeno y, cuando es necesario, progestágeno- para aliviar los síntomas de la perimenopausia y la menopausia. Se presenta en muchas formas: pastillas, parches, geles, anillos vaginales y cremas. En mujeres que ya no tienen útero, suele usarse sólo estrógeno; quien conserva el útero, suele recibir combinación de estrógeno más progestágeno para proteger el endometrio.

¿Por qué una mujer elegiría TRH?
La razón más frecuente es la calidad de vida: la TRH es uno de los tratamientos más efectivos para los sofocos, los sudores nocturnos, los problemas de sueño y la sequedad vaginal. Además, la terapia reduce la pérdida ósea y el riesgo de fracturas por osteoporosis. Para mujeres con menopausia prematura (por ejemplo, por cirugía), la TRH suele recomendarse hasta la edad promedio de la menopausia natural.



Riesgos y puntos a considerar
La historia de seguridad de la TRH cambió en 2002 con los resultados del gran ensayo clínico Women’s Health Initiative (WHI), que mostró aumentos pequeños pero reales en riesgo de cáncer de mama, trombosis venosa, accidente cerebrovascular y enfermedad coronaria en usuarios de estrógeno+progestágeno promedio de 63 años. Eso llevó a un marcado descenso en su uso y a advertencias fuertes en las etiquetas. Sin embargo, investigaciones posteriores han matizado esos hallazgos: muchos riesgos parecen depender de la edad al inicio, la combinación hormonal, la vía de administración (oral vs. transdérmica) y la duración.
Un tema clave es la “hipótesis del momento”: iniciar TRH cerca del inicio de la menopausia (por ejemplo, en los primeros 10 años o antes de los 60) parece asociarse con menor riesgo cardiovascular y, en algunos estudios, mejores resultados cognitivos. Estudios recientes y meta-análisis apoyan que el perfil riesgo/beneficio es más favorable cuando la terapia se inicia temprano y con formulaciones/dosis apropiadas. Aun así, no es un tratamiento para prevenir enfermedades crónicas en mujeres sanas… su principal indicación es el control de síntomas.



La noticia reciente: la FDA retira la “caja negra”
En noviembre de este año, la FDA anunció que está iniciando la eliminación de la “black box” (advertencia de caja negra) de más de 20 productos de TRH usados para síntomas menopáusicos. La agencia está pidiendo a los laboratorios actualizar los rótulos para eliminar referencias generales a riesgos de enfermedad cardiovascular, cáncer de mama y demencia que provenían, sobre todo, de interpretaciones del WHI en mujeres de mayor edad; no obstante, la FDA no busca eliminar la advertencia relacionada con el cáncer endometrial en productos de estrógeno sistémico sin progestágeno. La decisión busca reflejar la evidencia actual y evitar que advertencias antiguas disuadan el uso apropiado de terapias seguras, en especial las formulaciones de baja absorción sistémica (como el estrógeno vaginal de baja dosis). La medida ha sido bien recibida por sociedades de expertos, pero también generó debate sobre transparencia y proceso científico.

Para quién puede ser adecuada
- Candidatas frecuentes:
mujeres con síntomas vasomotores severos (sofocos), atrofia urogenital sintomática, menopausia precoz o pérdida ósea significativa que no tengan contraindicaciones.
- Contraindicaciones o precauciones: antecedentes de cáncer de mama, enfermedad cardiovascular activa, accidente cerebrovascular, enfermedad hepática grave, trombosis venosa profunda o factores de riesgo altos para coágulos. En esos casos, hay alternativas no hormonales. La elección entre estrógeno solo, combinación y vías de administración debe individualizarse.


Preguntas clave para llevar a tu consulta sobre TRH
- ¿Qué tipo de TRH sería mejor para mí: sólo estrógeno, combinación o tratamiento local?
- ¿Cuáles son los riesgos en mi caso particular y cómo se evalúan?
- ¿Cuál es la vía más adecuada para mí: pastilla, parche, gel o vaginal?
- ¿Qué señales o efectos secundarios deberían hacerme suspender o ajustar el tratamiento?
- ¿Qué controles necesitaré y cada cuánto debo volver a consulta?
- Si no puedo usar TRH, ¿qué alternativas seguras y eficaces tengo?





La TRH sigue siendo la herramienta más potente para aliviar síntomas menopáusicos que afectan la vida diaria. La evidencia moderna y la reciente acción de la FDA muestran que no es lo mismo empezar joven que hacerlo años después, y que la forma y dosis importan. La decisión ideal es personal: informada, individualizada y revisada periódicamente con un profesional de salud de confianza. Si la menopausia interfiere con tu sueño, tu trabajo o tu bienestar, vale la pena hablarlo con un especialista y revisar opciones.


Fuentes consultadas: NHS (UK), Mayo Clinic, FDA (comunicado/HHS fact sheet), MedlinePlus y estudios clave como el Women’s Health Initiative y meta-análisis recientes sobre timing y riesgo cognitivo.