Nació en Colombia, pero tiene más de dos décadas viviendo en nuestro país y es el director gerente de Mario Hernández en Venezuela. Su niñez transcurrió normalmente hasta los 14 años, pero por algunos cambios en su familia, se convirtió en un adolescente en el mundo buscando su propio camino.
Se casó y logró construir una familia maravillosa: “Estoy con mi señora desde hace 45 años. Tengo un hijo, mi nuera y mis nietos. Comparto el tiempo entre las ocupaciones de la empresa y cada momento que puedo lo paso rodeado de mi familia. Me gusta viajar con ellos y contagiarme de su alegría”.
Siente mucho amor tanto por Colombia como por nuestro país: “Me gustan tantas cosas. En ambos países se come muy bien y son tierras hermosas, fértiles y llenas de riqueza y oportunidades. De Venezuela me encanta la amabilidad, la cercanía, la calidez, la solidaridad de su gente… El clima de Caracas es de lo mejor. Son demasiadas cosas que me fascinan de este gran país que, desde que llegué, me ha tratado como si fuese venezolano”, dice agradecido.
Entre sus pasatiempos está jugar tenis, aunque no lo practica siempre por tener una lesión en el hombro y en una rodilla. También disfruta de todos los deportes de motor, como la F1 y MotoGP.
En el ámbito laboral, trabaja desde 1997 con la firma Mario Hernández: “Llegué a la empresa por la ayuda de una tía que se preocupaba mucho por mí y me recomendó ante la familia Hernández. Gracias a ella y a la confianza que los dueños depositaron en mí, hoy ya llevo 28 años”.
Su experiencia trabajando con esta famosa marca colombiana la describe como increíble: “Me ha permitido crecer en lo personal, profesional y económicamente. He tenido grandes retos, momentos complejos, pero aprendo cada día sobre manejo de crisis, gestionar, dirigir, crear estrategias y, sobre todo, ser muy flexible a la hora de rectificar errores o tomar decisiones. Eso me ha hecho lo que soy, una persona con los pies en la tierra, pragmático, pero con mucha pasión por lo que hago, centrado en logros a corto y largo plazo. Trabajar al lado del señor Mario Hernández Zambrano me ha dado la oportunidad de aprender mucho de él. Su experiencia, la capacidad y las ganas que le pone a cada cosa que hace han sido un gran ejemplo para mí. Haciendo bien nuestro trabajo, con humildad, disciplina y constancia, se logra todo”.
A finales del año 2000, Julio llegó a Venezuela para cubrir la vacante que dejó Mario Jr., quien se iba del país para hacer un postgrado de administración en Estados Unidos: “Él habló con su papá y le planteó la posibilidad de darme la oportunidad de dirigir la empresa… y aquí estoy 25 años después”.
Julio tiene mucha afinidad con su trabajo: “Disfruto cumplir cada reto que me pongo, crecer, mantener a flote la compañía, seguir llevando el legado de don Mario… Buscando siempre cada día cómo posicionar en un mejor lugar nuestra marca, hacernos más fuertes y seguir aprendiendo de los grandes jugadores que hay en el mercado del
retail”, comenta.
En un futuro se ve como un hombre tranquilo, al lado de su esposa y viviendo frente al mar.