Juega con todos los detalles y los colores que escogiste como base. Sé hábil al escoger los muebles, los accesorios y hasta la luz de cada rincón porque es vital para que el espacio deje de ser frío tanto para ti como para tu familia y visita.
En sus diversas tonalidades y con las “imperfecciones” que pueda traer de naturaleza, la madera es el mejor aliado que tendrás si quieres lograr un ambiente cálido. La puedes incluir tanto en la construcción como en el mobiliario que escojas. Pisos, muebles, repisas, marcos de puerta; entre otros, pueden ser de madera e incluso puedes combinarla con mármol u otro material natural que aporte sensación hogareña.
Mimbre, bambú, rattan e incluso barro; son materiales que sumarán a la hora de buscar calidez. E igualmente, si gustas, puedes dejar a la vista el hormigón, ladrillo y hasta cemento pulido. Todo lo que hayas usado para funciones estructurales y de construcción puede quedar un poco a la vista en cierto rincón para lograr calidez.
A la hora de escoger colores, te recomendamos uno base o dominante y luego centrarte en detalles para lograr un contraste armónico y que no rompa la paz que debería tener un ambiente cálido. Por lo general, los tonos crudos, marrones, grises pálidos, verdes tenues, mostaza, beige, naranjas suaves y ocres; suelen ser acertados.
Trata de que la base de color escogida sea predominante dejando espacio para el resto. Luego, busca tonos medios para los muebles y artículos decorativos y por último, escoge un color que contraste en detalles como cojines, mantas, adornos o cuadros por ejemplo.
La luz es protagonista
Siempre debemos apostar por aprovechar al máximo la luz natural y jugar con las tonalidades que ella puede brindarnos a lo largo del día conforme haya salido, subido y bajado el sol.
Para lograr ambientes cálidos te recomendamos luces tenues y cuyo brillo sea suave, que ilumine no tan directamente. Sino tienes la posibilidad de jugar con la natural, son perfectas aquellas luces regulables que vas ajustando según la iluminación que quieras y distribuir varios puntos de luz en todo el espacio.
Juega con texturas
La calidez que buscas no sólo te la darán los muebles, los colores escogidos en paredes o la luz. Juegan también un papel súper importante los detalles y muebles de decoración que aportan texturas y hablan de la naturaleza al exponerlos o la evocan.
Claves en esto pueden resultar los tapices, alfombras que den personalidad y enmarquen espacios como las de fibra o lana que puedes escoger en tonos marrones, crudos u ocres. Estos elementos te brindarán calidez con solo ubicarlos correctamente.
Este juego con las texturas también puedes tenerlo en cuenta en los cuartos y baños que quieras modificar, colocando cobertores o cobijas de lino en las camas, las toallas de algodón orgánico en estanterías expuestas de madera y algún sillón de piel que te enamore para lucirlo en la habitación principal como opción para el descanso o lectura.
Libros y velas
Por supuesto que un espacio que se vea o se perciba vacío no será cálido. Buscamos lograr, sin recargar, un espacio que nos invite a pasar tiempo en él disfrutando de distintas actividades y que nos permita vivir con paz y tranquilidad.
Libros colocados en una estantería sin importar tanto el orden de mayor a menor, combinando los colores de sus tapas o forros con el verdor de algunas plantas resultan muy placenteros. Igualmente, puedes contrarrestar esa especie de biblioteca con algún jarrón neutro o velas de colores.
Las velas, merecen un apartado especial porque transforman espacios y los hacen naturalmente acogedores. Las hay de diferentes formas, tamaños y colores. Búscalas con aromas naturales y diseños originales. Los colores pueden ser varios, dependiendo del sitio donde las vayas a ubicar y los muebles que tengan a su alrededor.
Elementos naturales
Piensa un momento en algún lugar de la naturaleza al que te guste siempre volver. Playa, selva o montaña te brindan algo en común: sensación de estar acompañado aun estando sola. Eso es la calidez y puedes lograrla también incluyendo elementos naturales en tu casa.
No necesariamente tendrás que crear jardines internos personalizados para tener la naturaleza en casa. Escogiendo algunas plantas que sea fáciles de mantener sin tanta dedicación (porque quizás sea difícil debido al ritmo de vida) y ubicándolas estratégicamente alcanzarás el objetivo.
Igualmente, algún rincón con elementos de mar limpios y tratados o un pequeño jarrón donde coloques un bambú que vaya creciendo entre piedras y agua; estarás teniendo muestras de naturaleza en casa que siempre hacen falta y refrescan mente y espacio.
Estilo y personalidad
Recuerda que nada está escrito. Todo va a depender de lo que te guste y quieras lograr. Confía en la personalidad que quieras imprimirles a tus espacios y define el estilo cálido que desees lograr, exhibir y disfrutar junto a tu familia y personas que te visiten. La clave está en jugar con lo natural, tonos de colores que aporten calidez y darle a la luz el protagonismo que merece.
Ellos aportan calidez
- Colores: neutros, crudos, tonos marrones (que pueden ir desde el marrón más claro hasta el más oscuro dependiendo de lo que busques) y ocres. Los detalles de otros colores son valorados cuando los incluyes en cuadros, accesorios o muebles, siempre generando contraste.
- Paredes: atrévete a trabajarlas más allá de su color. Puedes darle alguna textura con una técnica al pintar o incluso a hacerle algún revestimiento de piedra o material que lo asemejen.
- Materiales naturales: la madera se lleva el primer lugar junto al mimbre, barro, rattan y bambú; que brindan calidez donde los incluyas. No los olvides a la hora de modificar cualquiera de tus espacios.

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