Festival de gaitas
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Desde el día uno, en el que todos los que conformamos el CESI quedamos escogidos para ejercer cada uno de nuestros cargos, nuestros objetivos se resumían en uno solo. Teníamos una sola idea en conjunto: además de asumir la responsabilidad y el trabajo que conlleva organizar un festival de gaitas, hacer que el mismo sea el mejor que la historia del colegio haya visto. Y lo logramos de la manera como desarrollo en las siguientes líneas.

Desde ese primer día, comenzamos a trabajar sin cesar, a conseguir permisos, concesionarios, patrocinantes, producción, seguridad y dinámica entre participantes, ya sean colegios o artistas, para un festival de gaitas con una capacidad de 9.000 personas. Todos y cada uno de estos trabajos son ejecutados por adolescentes desde los 15 hasta los 17 años. Es algo increíble, una experiencia indescriptible, que nos aporta una serie de herramientas indispensables para la vida y nos prepara para ser los profesionales en los que nos convertiremos.

Pero es ese día de trabajo intenso, el que dice por sí solo si se logró el objetivo que como CESI nos planteamos. Le dimos una vuelta y una visión nueva al festival, algo innovador, diferente… Una feria de comida; no uno, ni dos, sino cuatro grandes artistas invitados que elevaron el nivel del evento; entre otros detalles que hicieron del “XXIV Festival de Gaitas” una experiencia inigualable.

Para terminar, me gustaría recalcar qué es lo mejor que nos dejó este singular acontecimiento: esa sensación de felicidad plena cuando despedimos al último artista y desde la tarima observamos cómo valió la pena cada esfuerzo de ese exitoso trabajo que nos dejó exhaustos a lo largo de cada día. Ese es el momento cuando le agradecemos al colegio por haber confiado en nosotros, ya que es eso lo que nos hace mejores personas y ejemplares ignacianos, que dan el MAGIS en todo momento.


Carlos Guillermo
Directivo de Cultura del CESI 2019-2020