Augusta National Golf Club Histórico y misterioso
The Masters de Augusta es uno de los cuatro Majors de golf. Desde 1934 se juega en este excepcional campo que, rodeado de azaleas y magnolias en flor, representa lo más exclusivo del deporte
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Yolanda Manrique - Frahanciz Herrera

Durante el mes de abril estalla el verdor, la exuberancia de los colores propios de la naturaleza del sur de los Estados Unidos, y en Augusta, la segunda ciudad más grande del Estado de Georgia, Atlanta, se pueden apreciar en su máximo esplendor en las hectáreas de su legendario Augusta National Golf Club.
Situada a lo largo del río Savannah, en esta ciudad también encontramos la prestigiosa Universidad de Augusta y es el lugar de nacimiento de leyendas musicales como James Brown. Sin embargo, es conocida mundialmente por ser la sede del major más importante del golf masculino.
Este exclusivo campo no solo está bordeado de las más vistosas flores, también conserva una férrea tradición que lo envuelve de un halo misterioso y único. Para los apasionados del deporte, visitarlo, recorrerlo e incluso lograr dar algún golpe en sus greenes es la máxima aspiración. Y no es para menos, es una cancha especialmente retadora, con un diseño tan cuidado y esmerado que está distinguida como una de las mejores del mundo.
Augusta National se abrió en diciembre de 1932, en plena Gran Depresión y fue fundado por el millonario Clifford Roberts y el legendario Bobby Jones. Su trazado fue diseñado por Alister Mackenzie, un escocés que dejó la medicina para dedicarse a su pasión: el golf. Consiguió recrear un campo con grandes semejanzas a los campos escoceses, aunque no pudo disfrutar mucho tiempo de su obra, pues falleció poco después de concluirlo.
Este campo es un ejemplo de diseño y estrategia, donde se reta al jugador a planificar perfectamente cada golpe. En cuanto a su ornamentación paisajística, destaca la profusión y gran variedad de pinos, muchos de los cuales tienen más de 150 años de vida. Las coloridas azaleas también son una constante en el recorrido y se cuenta una treintena de variedades.
La casa club original, construida en 1854, se sitúa en lo alto y es probable que desde ese punto Jones y Roberts hayan visualizado el futuro campo. En la zona baja de la colina, en el extremo del campo, se ubica el famoso Amen Corner, compuesto por los hoyos 11, 12 y 13 y donde se han ganado y perdido varios Masters.

El lugar perfecto
El gran sueño de Jones y Roberts necesitaba un lugar ideal, y no resultó tan fácil como esperaban. Sin embargo, un amigo común, Thomas Barret Jr., les recomendó una propiedad estupenda: una parcela de 148 hectáreas llamada Fruitlands Nurseries, un espacio excelente dado que la arboleda había permanecido intacta durante años, al tiempo que conservaba una hermosísima avenida de magnolias que lleva al edificio colonial que hoy forma la parte central del complejo.
Cuando Jones visitó el terreno, decidió que era el indicado para hacer su campo de golf. Comenzó a construirse en 1931 con la idea de llamarlo Augusta National. El primer Master se disputó en 1934, cuando Jones y Roberts decidieron crear un evento de importancia que se celebrase cada año en Georgia. El plan era invitar a los principales jugadores del mundo a competir en ese campo y así empezó a forjarse la leyenda del torneo de golf más famoso del planeta. En 1934, Roberts quiso llamar al torneo The Masters, pero Jones pensó que era demasiado pretencioso, así que se le llamó El primer Torneo Invitacional Anual del Augusta National. En 1938 se adoptó de manera oficial el nombre que hoy tiene el torneo.


La razón por la cual todos los hoyos de la cancha tienen nombre de plantas, es que antes de ser una cancha de golf, en el siglo XIX, la propiedad era un gigantesco vivero

La chaqueta verde y otros encantos
Entre las particularidades de este exclusivo club se pueden mencionar varios que llaman la atención como, por ejemplo: no se sabe cuál es la cantidad de socios, ni cuánto es el importe de la cuota anual que pagan. Se estima que son aproximadamente 300 socios.
Pero lo que realmente destaca al Master de Augusta es su icónica chaqueta verde que distingue a sus campeones. La tradición se inició en 1937. Ese año, los socios comenzaron a usarla durante el campeonato para ser identificados fácilmente en el evento. En 1949, se instauró la costumbre de entregarle una al campeón. El primero en lucirla en un domingo de ese abril fue Sam Snead. El rito también indica que el campeón del año anterior deberá ayudar al nuevo ganador a colocarse el saco. Esta rutina fue alterada por primera vez en 1966, cuando Jack Nicklaus ganó su segundo Masters consecutivo y recibió la colaboración del presidente del club.
A partir de 2000, con la llegada de Tiger Woods y los pegadores largos de la actualidad, la cancha ha ido extendiendo sus hoyos, llegando a acumular en total unas 500 yardas adicionales aproximadamente, cosa que no ha sido del total agrado de sus conservadores entusiastas.
Magnolia Lane, la calle de entrada al club, está bordeada por 61 magnolias gigantes y desemboca en una redoma frente a la casa club de estilo colonial, donde están las placas que recuerdan a los fundadores.


Para cualquier amante del golf, el Augusta National Golf Club es un lugar especial, lleno de historia, leyenda y fastuosidad

Triunfo consecutivo
Demostrando un dominio absoluto en el campo del Augusta National, Rory McIlroy defendió con éxito su codiciada chaqueta verde para consagrarse bicampeón de la 90.ª edición de The Masters 2026. Este triunfo consecutivo —tras su coronación en 2025— no solo reafirma su condición como figura central del golf mundial, sino que también lo hace acreedor del premio más alto en la historia de los majors.
El norirlandés cimentó su histórica victoria desde las primeras dos rondas, etapa en la que tomó una ventaja crucial en el tablero. Sin embargo, la verdadera prueba de fuego llegó en la exigente ronda final. En una jornada donde el margen era mínimo y cualquier error podía costar el torneo, McIlroy demostró gran temple para sostener el liderato bajo máxima presión.
Aseguró la victoria firmando una tarjeta dominical de 71 golpes (uno bajo par), para un acumulado de 276 impactos (-12). Esta solidez le permitió resistir el ataque del estadounidense Scottie Scheffler, quien se quedó a tan solo un golpe de forzar el desempate, finalizando segundo con 277 impactos (-11). Más atrás, la tercera posición fue compartida en un empate cuádruple por Justin Rose, Cameron Young, Tyrrell Hatton y Russell Henley, todos con 278 golpes (-10).
El peso de esta nueva consagración trasciende lo puramente deportivo gracias a su impacto mediático y económico. Este año, el Masters de Augusta repartió una bolsa récord de 22.5 millones de dólares, destinando 4.5 millones al campeón.
De esta manera, McIlroy no solo retuvo su trono en Georgia, sino que protagonizó uno de los hitos más memorables y lucrativos del golf contemporáneo.