Daniel Santos, bohemio y cabaretero
Por Evarísto Marín: “El Inquieto Anacobero” deslumbró con sus boleros las noches de Puerto La Cruz. Una canción recuerda la memorable visita
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Tenía que ser bajo el embrujo de amor de una mujer. Es lo que se cuenta de aquel tiempo de tardes bohemias en el paseo Colón y noches espectaculares en los prostíbulos de Juan Bimba. Daniel Santos ronda desde entonces en la historia farandulera y cabaretera de Puerto La Cruz.


El paseo Colón de Puerto La Cruz era todavía una playa desolada a finales de los 50 / Foto Tom Anderson

Esa brisa marina, esas deslumbrantes puestas de sol, siempre lo llevaban en el recuerdo a sus jóvenes años en el Viejo San Juan. Imagínenselo. “El Inquieto Anacobero”, de lo más playero con su cachucha aterciopelada de los negros de Brooklyn, en amable tertulia con amigos ocasionales que nunca le faltaron en sus días del hotel Miramar. Pepe Gómez se ufanaba de haberlo conocido en esa época.

Que su furtiva estadía se prolongara por unas pocas semanas o tal vez por unos meses, es ahora difícil de precisar. Pero ténganlo por muy cierto. El Daniel Santos de La Despedida, su primer gran éxito, grabado en Nueva York con Xavier Cugat y su orquesta en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, ese mismo Daniel Santos, fanfarrón y buscador de broncas, uno de los boleristas más famosos de la Sonora Matancera, en la Cuba de antes de Fidel, anduvo por Puerto La Cruz en 1957 en un enredo amoroso con una linda dominicana.


La canción Linda, de Pedro Flores, fue uno de sus más resonados éxitos / Foto Archivo

En la época del esplendor petrolero de Juan Bimba, el gran cantante se hizo escuchar y aplaudir una y mil veces con su Virgen de Medianoche o Perdón. Es digno de escribirse. Daniel Santos y sus célebres boleros deslumbraron las festivas noches de “La Estrella”, el más célebre de los prostíbulos de Puerto La Cruz.

Que entre los que bailaron, pedagaditos con alguna panameña o colombiana, al ritmo cadenciosamente romántico de las canciones del “Inquieto Anacobero”, estuvieran Cosme Astudillo o “El Mocho” Víctor Suárez (familiar muy cercano del honónimo y perspicaz periodista) no es de descartarse. Estos recordados amigos siempre andaban echando cuentos de Puerto La Cruz y de sus prostíbulos.

Aunque lejos esté / siempre te añoraré / oh, mi Puerto La Cruz / porque en ti yo encontré / un rayito de luz / que nunca olvidaré…

Puerto La Cruz, bellísimo bolero grabado con la Sonora Caracas en Radio Continente, hace 63 años, testimonia la estancia portocruzana de Daniel Santos entre 1957 y comienzos del 58.

Por doquiera que esté yo tendré / en mi alma un recuerdo / del día en que llegué / y el tiempo que pasé / en tu playa de azul.

Lo estamos recordando en el apogeo de sus 50 años (nació en Santurce, Puerto Rico, en 1916) y al releer El Inquieto Anacobero, la biografía que le escribiera el gran Héctor Mujica, no veo ni la más ligera mención a su capítulo cabaretero de Puerto La Cruz, pero en la desenfrenada vida del cantante, sí hubo –y muchos– otros chulos episodios protagonizados en Panamá, Nueva York o La Habana.

Cuatro puertas están abiertas / al que no tiene dinero / el hospital y la cárcel / la iglesia y el cementerio.

Con Daniel Santos y sus boleros siempre tendremos historias para contar y cantar.

En el Juego de la Vida, juega con tus cartas limpias. Si te sientes culpable, llegó tu hora de implorar Perdón, vida de mi vida, perdón si es que te he faltado y si le vas a rogar a una mujer alguna benevolencia sexual, nunca ajena a una amorosa reconciliación, cántale enternecidamente Yo no he visto a Linda. ¡Te puede ir muy bien!



Fotos: Archivo de Evaristo Marín