¿Cómo ahorrar agua en la cocina?
Por Mariangel Paolini: De acuerdo con cifras de las Naciones Unidas más de 1.000 millones de personas no tienen acceso al agua y a otros 2.700 millones les falta por lo menos durante un mes al año
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Cada 22 de marzo se celebra por decisión de las Naciones Unidas el Día Mundial del Agua, y este año el tema central es “agua y cambio climático”, con énfasis en como el uso racional del agua ayudará a reducir las inundaciones, las sequías, la escasez y la contaminación, y ayudará a combatir el cambio climático.

Una investigación de las 500 ciudades más grandes del mundo, publicada en 2014, estimó que una de cada cuatro de esas municipalidades atraviesa una situación de "estrés de agua", lo que según Naciones Unidas sucede cuando los suministros anuales descienden por debajo de los 1.700 metros cúbicos por persona. Y, según las proyecciones, la demanda global de agua potable sobrepasará el suministro en 40% para el año 2030, gracias a una combinación de factores como el cambio climático, la acción humana y el crecimiento demográfico.

Casos como el de Ciudad del Cabo y Sao Paulo han sido muy difundidos en los medios, como una advertencia de lo que podría pasar en muchas otras ciudades e incluso países enteros, si no se logra racionalizar el uso del agua dulce.

A propósito de la conmemoración y como toda acción cuenta, consideré de gran valor compartir las siguientes recomendaciones que promueven algunos cambios en el patrón de consumo habitual, pues en muchos casos supone un uso excesivo del recurso por desconocimiento y costumbre. Las mismas le permitirán hacer su parte en el entorno donde seguro tiene influencia: la casa y especialmente la cocina.

1 - Evite dejar el grifo abierto mientras friega. Un estudio realizado en España reveló que al lavar a mano se consumen cerca de 89 litros de agua (en un grupo familiar promedio de 3,3 personas) lo que representa un 26% del gasto hídrico total de la vivienda. Para ahorrar la mayor cantidad de agua durante este proceso, recomiendo que primero deje remojando los platos con una pequeña cantidad de agua y lavaplatos (puede ser caliente). Seguidamente colóquelos en una rejilla y enjuáguelos. Dependiendo del tipo de residuo tanto el agua caliente como el jabón los hará más fácil de desprender.

2 - Limpie las manchas y residuos de inmediato. Si ocurre un derrame evite dejar que seque y se absorba en la superficie. En contraste, utilice un paño húmedo lo antes posible y límpielo. Si es necesario, pase luego un paño limpio y seco.

3 - Descongele en la nevera. Muchas personas suelen colocar los productos congelados bajo el grifo para acelerar el proceso de descongelado; sin embargo, esta práctica consume una gran cantidad de agua y arrastra buena parte de los nutrientes hidrosolubles. En su lugar, le recomiendo planificar y colocar el alimento en la parte menos fría de la nevera (generalmente la parte inferior) sobre un plato (para evitar derrames y contaminación cruzada) Si tiene un apuro y necesita descongelar en tiempo récord, lo mejor que puede hacer es usar el horno microondas (aunque a muchos no les guste).

4 - Lave y desinfecte las frutas y los vegetales en un bowl. Utilice un bowl con agua para lavarlos. Dependiendo del origen algunos necesitarán algo de fricción para eliminar la suciedad. Después de esto enjuague en un bowl con agua limpia y finalmente desinfecte con la solución de su preferencia, aplicando la misma técnica de inmersión.

5 - Cocine al vapor. Es una técnica mucho más saludable que sancochar en agua hirviendo pues los micronutrientes se quedan en el alimento. Si no tiene vaporera puede hacer una con una olla, un colador y una tapa. Vierta una pequeña cantidad de agua en la olla y caliente a fuego medio, tape para concentrar los vapores y garantizar una circulación eficiente del agua.