La importancia de la flexibilidad para afrontar la nueva realidad
Por Maytte Sepulveda: Sin esta herramienta podríamos convertirnos en personas rígidas que, al más mínimo contratiempo, reaccionaremos perdiendo el control de nosotros mismos y de la situación
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Si te resulta difícil adaptarte a los cambios, soltar el control o las riendas de una situación; si tienes poca paciencia para conocer y aceptar las diferencias con los demás, si te quedas atrapado en la frustración que te produce que las cosas no sucedan como lo esperabas… tal vez necesites aprender a ser flexible para que la rigidez no haga que te quiebres o termines encerrándote a ti mismo. 

Para muchas personas la rigidez termina convirtiéndose en una especie de barrera protectora del contacto con otros y con las situaciones cambiantes en el mundo. 

La flexibilidad es una de las herramientas que necesitamos para afrontar con naturalidad los cambios y las circunstancias inesperadas de la vida. Sin ella podemos convertirnos en personas rígidas que, al más mínimo contratiempo, reaccionemos perdiendo el control de nosotros mismos y de la situación. 

Para ganar flexibilidad necesitamos tener más confianza en nosotros mismos, en nuestros talentos y en que tendremos la capacidad para afrontar la vida siempre de la mejor manera. También necesitamos tener confianza en la vida, creyendo que las situaciones se presentarán de la mejor manera para nosotros y que tendremos el apoyo de la Divinidad para enfrentar, manejar y resolver cada situación que se nos presente. 

Aprender a ser más flexible con la vida y más tolerante con nosotros mismos y con los demás es una buena estrategia para manejar el estrés y conseguir experimentar una vida plena. 


Claves para ser flexibles 

Aceptar el cambio con buena actitud. Es importante aprender a aceptar los cambios, en especial, los que se presentan de forma inesperada. Esto nos ayudará a incorporarlos, a tomar lo positivo que nos traen y a aprender de la experiencia. Podemos desarrollar la capacidad de fluir con las transformaciones que ocurren en nuestra vida para adaptarnos mejor y superarlos. 

Buscar soluciones. En lugar de quedarnos atrapados en un proceso eterno de negación, lamentos y queja, pensando en lo que pudimos haber hecho para evitarlo o para que las cosas ocurriesen de otra manera, sintiéndonos culpables o tratando de buscar los culpables de lo que nos pasó, vale la pena que intentemos aceptar lo sucedido, incorporarlo y disponernos a darle la mejor solución cuando se nos presente la oportunidad de hacerlo. 

Ser pacientes. Lo que esto significa es la capacidad de reconocer y aceptar el tiempo que toma a los procesos y a los resultados ocurrir y manifestarse. Cuando nos dejamos llevar por la impaciencia lo primero que perdemos es la calma y con ella la habilidad de analizar, de forma clara y objetiva, lo que está ocurriendo para darle solución. Aprender a respirar profundo un par de veces, antes de reaccionar impulsados por nuestras ideas rígidas acerca de cómo deben ocurrir las cosas o cómo deben actuar los demás, hará que nos sea más sencillo conciliar, crear acuerdos, resolver y avanzar. ¡Todo pasa y siempre hay una solución!! 

Mantener la salud emocional. En lugar de tratar de controlar o bloquear las emociones desagradables debemos aprender a reconocerlas en nosotros para dejarlas fluir, evitando que queden represadas en nuestro interior. A través de la meditación podremos recuperar y mantener nuestra salud emocional, al reconocer las emociones alteradas que nos acompañan frecuentemente, para aceptarlas y canalizarlas de mejor manera posible; así evitaremos quedar atrapados en estados de ánimo negativos como la depresión, la ansiedad, el estrés o el temor.

Evitar la anticipación. En lugar de vivir tratando de anticipar lo que va a suceder, aprendamos a vivir en el presente, poniendo nuestra atención en cada cosa que hagamos o suceda en nuestra vida con la intención de buscar y resaltar lo positivo, para poder incorporarlo de la mejor manera posible a nuestra experiencia de vida. Practica técnicas de relajación para liberar el estrés y la tensión que puedas experimentar. Prueba ubicarte en el presente, fijando tu atención en entretener tu mente observando los detalles del paisaje que te acompaña, escucha música suave, tranquilízate y recupera la serenidad. 


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