El 14 de diciembre de 1922 ocurrió en Cabimas, Estado Zulia el “reventón” del pozo Barroso 11, que lanzó durante nueve días un chorro de crudo de 40 metros de altura en las labores de exploración que se realizaban en la zona, luego del yacimiento del “Zumaque” en el Lago de Maracaibo en 1914. Si bien a partir de 1875 en la Hacienda “La Alquitrana” en el Estado Táchira y en 1913 en Guanoco, Estado Sucre, se avanzaba en la búsqueda y procesamiento petrolífico, fue con el nuevo “milagro” zuliano que Venezuela se convierte en referencia internacional de los hidrocarburos, tanto que para 1928 “es el mayor exportador de petróleo del mundo”.
A lo largo de los años hubo de consolidarse la relación petrolera venezolana con las empresas extranjeras, básicamente con las descendientes de la “Standard Oil Company” de John D Rockefeller, siendo el petróleo venezolano fundamental para Estados Unidos y Gran Bretaña en la Segunda Guerra Mundial frente a la Alemania nazi de Hitler.
AHORA TRUMP
La vinculación petrolera-comercial de los gobiernos venezolanos y estadounidenses, más allá de las diferencias ideológicas de los respectivos mandatarios, se mantuvo hasta 2015. De allí que Donald Trump en su anterior mandato haya impuesto severas sanciones a un socio viejo y natural que implicaban un efecto catastrófico (tal como ocurrió en los últimos años), para la economía en su conjunto.
NUEVO ESCENARIO
A su regreso a la Presidencia en enero de 2025 Trump encontró un panorama distinto. El cuadro geopolítico había cambiado, las restricciones aplicadas no habían significado la caída de Nicolás Maduro; mientras que ahora debía enfrentar graves problemas internos como la migración, la violencia social y la caída internacional del dólar.
LA ALIANZA
Luego del mayor despliegue de guerra de los últimos años en el Caribe, con el pretexto negado luego, de combatir el narcotráfico, el gobierno norteamericano admitió que se trataba de una operación de rescate de Nicolás Maduro acusado de ser el Jefe del “Cartel de los Soles”, la cual se produjo con éxito la madrugada del 3 de enero de 2026 mediante un ataque que arrojó más de cien muertos y graves daños materiales.
¿TRANSICIÓN?
A los días Trump anunció la eliminación de las sanciones y el comienzo de una alianza petrolífica-comercial entre los dos países que tendrían en sus manos según dijo, “el 68 por ciento del petróleo del mundo”.
De esta manera ha comenzado una relación que supone de facto el reconocimiento del gobierno encargado de Delcy Rodríguez como si se tratara de una transición y el relanzamiento de Venezuela como el país con las mayores reservas petrolíferas probadas del mundo en alianza con la primera potencia del planeta. La reciente presencia en Miraflores del Secretario de Energía, Chris Wright (el más alto funcionario en hacerlo desde 1997 cuando se realizó la gira presidencial de Bill Clinton) y la visita junto a la Presidente Encargada a Petro Independencia, una empresa mixta de Chevron y PDVSA ubicada en la Faja Petrolífera del Orinoco, ha desencadenado los anuncios de empresas interesadas en invertir en lo que sería la más tentadora oferta para los capitales de los hidrocarburos, además en el marco de una nueva ley que consulta los cambios ocurridos en el mercado energético y aprobada por unanimidad parlamentaria. Un modelo de Protectorado Energético, aplicado en Irak entre 2003 y 2017, según el especialista Andrés Giussepe, o simplemente otro “reventón” petrolero como en 1922, pero ahora de cara al mundo.
PETRÓLEO SOBERANO
Reinaldo Quintero Figuera Especialista en Energía y Expresidente de la Cámara Petrolera de Venezuela
El nuevo tablero energético de Venezuela en el mercado petrolero global
En el actual escenario geopolítico, Venezuela ha dejado de ser una simple reserva para convertirse en un centro de recursos de orden global. Con un consumo mundial que supera los 183.000 TWh provenientes de fuentes fósiles, nuestra nación se posiciona como el eje de seguridad energética que Occidente requiere para sostener su sistema financiero y productivo.
EL MITO DE LA TRANSICIÓN
Y EL VALOR DEL CRUDO PESADO
A pesar de la narrativa sobre la descarbonización, el 84% de la energía global sigue dependiendo de los hidrocarburos. Aquí es donde la soberanía venezolana cobra un interés estratégico: nuestro crudo pesado no es un residuo, es la base química esencial para la producción de diésel.
Las refinerías del Golfo de México, en Estados Unidos, fueron diseñadas para procesar nuestra dieta de crudo. El petróleo ligero proveniente del fracking requiere, necesariamente, ser mezclado con el crudo pesado de la Faja Petrolífera del Orinoco para mover el transporte de carga y la industria mundial. Entender esto es fundamental: Venezuela es el motor de la mezcla que sostiene la economía real.
FACTIBILIDAD DE LA INVERSIÓN:
100.000 MILLONES DE DÓLARES
Se ha planteado una cifra de inversión necesaria de 100.000 millones de dólares. Desde una perspectiva técnica y empresarial, esta cifra es realista en términos de magnitud, aunque su ejecución requiere un cronograma pragmático.
Cada incremento de un millón de barriles diarios en la producción nacional implica una inversión estimada de 30.000 millones de dólares entre CAPEX (bienes de capital) y OPEX (gastos operativos), sumado a la remediación ambiental y la actualización de infraestructura. Actualmente, partimos de una línea base sólida de 1.2 millones de BPD y 4.000 millones de PCED de gas, lo que demuestra que la industria no está en ruinas, sino en una fase de rehabilitación activa que demanda transparencia y eficiencia.
CONTENIDO LOCAL:
EL MOTOR DEL BIENESTAR SOCIAL
La verdadera soberanía energética se ejerce a través del Contenido Local. Según los artículos 5 y 18 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH), la participación del empresariado nacional es la única garantía de que la riqueza petrolera se traduzca en:
Empleos de calidad y salarios dignos.
Mejoras tangibles en salud, educación y vivienda.
Fortalecimiento de la infraestructura de servicios públicos.
No buscamos privatizaciones arcaicas, sino modelos asociativos modernos. Al igual que Chevron o ExxonMobil, debemos evolucionar hacia empresas que coticen en bolsas de valores, permitiendo la democratización del capital y la máxima transparencia bajo criterios ESG (Ambiental, Social y Gobernanza).
EL FUTURO:
GAS Y UNIÓN NACIONAL
El gas natural es el "negocio oculto" que acelerará nuestra recuperación. Con una meta de 8.000 millones de PCED, Venezuela puede industrializarse y eliminar el venteo de gas en el Norte de Monagas, transformando un pasivo ambiental en energía limpia para el país.
El horizonte 2027 es optimista. Con calma, cordura y unión nacional, y operando bajo un estado de derecho pleno sin sanciones ni autosanciones, Venezuela retomará su lugar como el socio energético más confiable del mundo. El petróleo es soberano, pero su impacto es, y seguirá siendo, de interés global.