En las primeras horas del 3 de enero de 2026, el mundo fue testigo de un episodio que parece sacado directamente de las páginas de la obra épica de petróleo, dinero y poder.
THE PRIZE: EL PODER DEL PETRÓLEO
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Leopoldo Puchi
The Prize: The Epic Quest for Oil, Money, and Power, el libro de Daniel Yergin sobre cómo el petróleo ha moldeado el destino de naciones, imperios y conflictos mundiales.
La operación militar estadounidense no fue un hecho aislado ni una actuación puntual, sino que constituyó una incursión directa en territorio nacional, con bombardeos, decenas de víctimas entre civiles y militares, y el secuestro del jefe de Estado. Esta fase bélica no era un fin en sí mismo, sino parte de un plan escalonado, cuya siguiente etapa apunta a un reordenamiento político y económico que consolide, por vías distintas, los objetivos estratégicos iniciados por la fuerza, entre ellos, “el premio”, del que nos habla Yergin en su libro.
THE PRIZE Desde la perspectiva del libro de Yergin, lo ocurrido en Venezuela no es un hecho aislado. Forma parte de una larga historia en la que el petróleo ha sido un factor decisivo en la política mundial. A lo largo de más de un siglo, las grandes potencias han intervenido en otros países para asegurar el control de los hidrocarburos, por encima de la autonomía y la soberanía nacional. Sin embargo, el Premio no consiste en una simple apropiación física del petróleo ni en el acceso inmediato a barriles de crudo, sino en algo mucho más estructural y profundo: el control estratégico sobre las condiciones que determinan su producción, transporte, precio y distribución a escala mundial.
PODER Para Yergin, el petróleo es poder porque articula alianzas, sostiene ejércitos, define rutas comerciales y condiciona decisiones estatales. Quien obtiene el “premio” no necesariamente se adueña del recurso en términos legales, ni los utiliza de inmediato, sino que logra situarse en una posición estratégica desde la cual puede moldear el sistema energético mundial y el equilibrio de poder internacional. En otras palabras, el verdadero “premio” es la capacidad de decidir sobre la seguridad energética, la estabilidad de los suministros y las ventajas geopolíticas frente a rivales. Se ejerce un control estructural que trasciende la mera propiedad del recurso.
LA HISTORIA En The Prize, Yergin narra cómo el petróleo dejó de ser un simple commodity para convertirse en el "premio" supremo de la geopolítica moderna. Desde el descubrimiento del primer pozo en Pensilvania en 1859 hasta las crisis de los años 70 y 80, el libro ilustra cómo las grandes potencias, en particular Estados Unidos y Gran Bretaña, han intervenido repetidamente para asegurar suministros estables y baratos. El golpe de Estado en Irán en 1953, tras la nacionalización impulsada por Mohammad Mossadegh, y la crisis de Suez en 1956 muestran cómo la seguridad energética pasó a ocupar un lugar central en las decisiones estratégicas de Occidente. Más que episodios aislados, estos acontecimientos revelan una constante histórica: cuando el acceso al petróleo se percibe como amenazado, las potencias buscan imponerse cómo sea.
CHRIS WRIGHT Si las tesis de Yergin son correctas, la visita del secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, a Venezuela no puede entenderse como una acción diplomática rutinaria ni como simple búsqueda de crudo barato. Responde a una lógica de posicionamiento estratégico para colocar a Estados Unidos en el centro de control del petróleo venezolano. Donald Trump lo expresó con crudeza al afirmar que, sumando las reservas de ambos países, “entre los dos tenemos el 55%”. Más que un cálculo técnico, la frase revela una concepción de poder: integrar los recursos venezolanos al perímetro estratégico estadounidense y, en ese sentido, reclamar el “premio” del que habla Yergin.
CAPÍTULO Desde la perspectiva de The Prize, el ataque a Venezuela puede verse como otro capítulo oscuro en la "era de los hidrocarburos". En artículos recientes, Yergin reflexiona sobre la continuidad de la centralidad del petróleo en la geopolítica global. Sin embargo, acontecimientos como el 3 de enero sugieren que, mientras existan reservas como las venezolanas, el “premio” seguirá ocupando un lugar decisivo en la ecuación de poder mundial.
TRATADO Para Venezuela, el asunto es existencial: aceptar un esquema de reconstrucción bajo mandato externo, con la promesa de estabilidad y aumento de producción, o preservar el control soberano aun a riesgo de las dificultades. Para los venezolanos, esto podría ser un punto de inflexión hacia la recuperación, o hacia una nueva forma de colonialismo. Los antecedentes históricos muestran que, en circunstancias semejantes, la resolución de las contradicciones no radica en la simple “anexión”, sino en la posibilidad de construir un tratado de paz claro y explícito que establezca formas de asociación sin vulnerar la soberanía nacional. Hasta el momento, esto no ha ocurrido.
LA CUESTIÓN En última instancia, lo que está en juego no es solo la gestión de un recurso natural. La pregunta que atraviesa la historia contemporánea es si el “premio” pertenece a naciones soberanas o a quienes tienen el poder de imponerse por las armas. Por ello, la cuestión estratégica sigue abierta: ¿quedó sellada una tutela sobre Venezuela el 3 de enero o apenas comienza una nueva fase de la disputa entre los venezolanos y Estados Unidos?