La represión del estalinismo en los años 30 fue horrible; tanto que su sucesor Nikita Kruschev denunció los crímenes de Stalin y el culto a la personalidad. El 'Padrecito', le decían.
DÉJÀ VU...
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Pedro Mosqueda

La reciente celebración del Día Nacional del Teatro en Venezuela, y la que sigue es una historia triste, muy pertinente de contar.

Vsévolod Meyerhold fue un actor y director de teatro ejecutado el 2 de febrero de 1940. Vivió su cuarto de hora, era un camarada del proceso, aclamado y mimado por el régimen; un consentido de Lenin.

Para él -Vsévolod- el artista debía estar al servicio de la revolución. Resulta, que con el tiempo, cometió un error: se le ocurrió montar espectaculares montajes, tomando como referencia los textos de Chéjov, Shakespeare, Ibsen...


Y a partir de ese momento cayó en desgracia. El diario oficial 'Pravda' se encargó del asunto: "Vsevolod Meyerhold es un artista burgués y reaccionario".

Tras el estreno de 'La dama de las camelias' fue acusado de divisionista, contrarrevolucionario y traidor a la patria ( ¡¿Les suena?!).

Entonces le exigieron una retractación, a lo que se negó. Y produjo una respuesta: "ese arte revolucionario es una mediocridad".
Quedó desempleado, sólo su amigo Stanislavski se atrevió a darle trabajo como director de ensayos.

En 1934 fue detenido, no se le permitió despedirse de su familia -vivía en Leningrado- y lo llevaron a Moscú, al propio centro de los interrogatorios. Todo en secreto, aislado y sin defensa. Mediante torturas y chantajes fue obligado a firmar una confesión para proteger a su familia. Se declaró al servicio de una potencia extranjera. La ejecución fue inmediata, sus restos incinerados terminaron en una fosa común.

Nunca supo que Zinaida Reich, su segunda esposa, ya había sido asesinada por la NKVD, ocurrió un poco antes de su muerte. Era una actriz judía. El apartamento de ellos, fue expropiado (¡Exprópiese!) y entregado al chófer de Beria, el cruel funcionario jefe de la policía política.

 

Su nombre y obras fueron prohibidas. En 1955, tras el fallecimiento de Stalin, "el padrecito", y la subsiguiente desestalinización llevada a cabo por Nikita Kruschev, la memoria del dramaturgo mártir fue rehabilitada. Hoy es reconocido como un precursor de la vanguardia teatral del siglo XX.

En homenaje al Día Nacional del Teatro en Venezuela, este microrelatero tuvo su DÉJÀ VU y decidió compartirlo con ustedes.

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