Hernán Quiroz Plaza
El uso de los colores del tricolor tiene la función de aglutinar el espíritu de unión y orgullo nacional. Estos elementos culturales refuerzan la identidad de una nación
Cuando creíamos que las derrotas abultadas y escandalosas eran parte del pasado, no es así, están vigentes, siguen presentes, lamentablemente. El sueño máximo se transformó en la peor pesadilla. La noche que pintaba para ser histórica terminó siendo inolvidable, por lo dolorosa e indecorosa. La Venezuela que ilusionó a todo un país estuvo a las puertas de escribir la página más importante de la historia del fútbol venezolano, pero se quedó sin nada: el Repechaje, que parecía tenerlo en la palma de la mano, se le escurrió en uno de los partidos más importante del año. El increíble 3-6 contra Colombia (recibió 9 goles en dos partidos), que lo tuvo dos veces al frente en el marcador, dejó lágrimas y tristeza en los hinchas venezolanos. ¿Cuántas veces más va a pasar el tren así de cerca? Eso se ha preguntado más de uno. Es que realmente la chance de ir a jugar del 23 al 31 de marzo a México por un lugar en lo que hubiera sido el primer Mundial de su historia estaba ahí, “a pata e´ mingo”. De hecho, si la llama se mantuvo hasta el final fue más por lo que sucedía en El Alto que el mismo Maturín: mientras Luis Suárez -que parecía el Pistolero uruguayo- se cansaba de hacer sus cuatro goles, Bolivia apenas ganaba 1-0 y, si llegaba un tanto brasileño, las caras de desilusión rápidamente se iban a transformar en las de máxima alegría. No pasó. Un tiro libre flojo de Raphinha al final hizo que los celulares se apagaran tan rápido como esa lucecita que había quedado prendida. Se notaron los nervios y la tensión en una Venezuela muy superada por el contexto, que se desarmó demasiado pronto en defensa y no tuvo ideas para remontar.
En la columna titulada “LA FE SIN OBRAS ES MUERTA”, de la edición 249 de eneltapete del 1 de diciembre de 2024, ya advertíamos del derrumbe futbolístico de la Selección de futbol de Venezuela, que se necesitaba algo más que FE para llegar al Mundial. Escribíamos que al pararse el premundial para disputarse la Copa América marchaba cuarto con 9 puntos y buen fútbol. Incluso en la Copa de Estados Unidos ganó invicto su grupo e invicto se retiró tras caer por penales ante Canadá. Pero el retorno a la eliminatoria fue pésimo: 3 puntos de 18 disputados. Y recibiendo 12 goles. Lo insólito es que esos tres puntitos que sumó fueron ante los más difíciles: tres empates con Uruguay, Argentina y Brasil. Venezuela en ese momento finalizaba el año 2024 con 12 puntos, fuera de los puestos de clasificación al Mundial 2026 tras haber perdido un partido crucial contra Chile por 4-2. Los resultados del entrenador “Bocha” Batista no eran en ese momento los mejores que dos de sus antecesores. Richard Páez y César Farías, lo superaron en puntos lo hecho por Batista tras 12 jornadas disputadas. Páez, quien dirigió el camino de Venezuela en las Eliminatorias al Mundial Alemania 2006, Venezuela había alcanzado 14 puntos de 36 posibles en la fecha 12. Cesar Farías, alcanzó para ese momento un punto más que Páez en las Eliminatorias a Brasil 2014, es decir 15. Me refería también al calendario, un tramo exigente entre marzo, junio y septiembre de 2025.
No nos equivocamos, no porque tengamos una bola de cristal para vaticinar resultados o porque seamos profetas del desastre, solo que cuando uno mira al fútbol desprendiéndose de simpatías y apegos obvios, nos la posibilidad de mirar los partidos y desempeños de los equipos desde otra óptica, que nos permite hacer un análisis no desde la emotividad, sino desde lo racional que muchas veces es incomprendido y aceptado. ¿Por qué no se hicieron los correctivos a tiempo?, es una respuesta que deben dar los directivos de la Federación Venezolana de Futbol, en noviembre del 2024 cuando Venezuela pierde en Santiago 4-2 en un partido cuando los criollos se pusieron dos veces en ventaja y no supieron mantener el resultado, ese era el momento de hacer el cambio de Director Técnico, muchas selecciones lo hicieron, una de ellas fue Paraguay, llego Gustavo Alfaro, al equipo guaraní le cambiaron el chip y clasifican al mundial. ¿Por qué se insistió con el Bocha Batista? si se veía venir que los objetivo no se cumplirían, ¿Por qué tanta terquedad? ¿Falta de gerencia? ¿Desconocimiento del futbol? Hizo mucha falta desde el banco un líder motivador, intuitivo, amigo de sus dirigidos, el Bocha nunca lo fue. Puede que él conozca de métodos y pizarrones, pero de psicología, de estados de ánimo, de tratar seres humanos, de arengar, de convertirlos en guerreros, indomables y victoriosos, son virtudes que no las posee el Bocha. Dos años de eliminatorias y nunca supo darle una identidad de juego a sus dirigidos.
Es verdad que tenía la imperiosa necesidad de salir a ganar a Colombia, pero salir a ganar y poner más delanteros, no garantizan triunfos. Josef Martínez y Salomón Rondón, con el respeto que se merecen, están en el crepúsculo de sus carreras, no tiene el despliegue físico de sus inicios. Para que marquen diferencia necesitaban de un equipo que recupere, controle, lleve el balón a campo contrario y genere situaciones y ahí sí desde la experiencia, desde la categoría de estos dos delanteros pueden llegar los goles, pero no son dos delanteros para salir a presionar la salida del equipo rival. Soteldo ni se enteró que se le paso partido y ni se enteró que Muñoz le pasó por su lado por mucho tiempo del partido, no sé si el momento, el escenario le genero pánico pero la verdad es que tuvo un partido con poco sacrificio y para el olvido. En el sistema 4-4-2 que puso el Bocha ante Colombia el único jugador de recuperación natural fue el “Brujo” Martínez pero en la acera de enfrente tenia a Castaño, Lerma y Ríos, tres volantes de recuperación y con muy buen pies para asociarse, ¿así como le ganas? Imposible. Era obvio que ibas a perder el trámite del partido. En el segundo tiempo del partido, Venezuela se metió en la locura de ir al ida y vuelta, y en el ida y vuelta la jerarquía y las horas de vuelo de los colombianos, te matan. Colombia apeló a la categoría de Luis Suarez que viene de ser campeón con el Liverpool y que ahora está en el Bayer de Múnich, James Rodríguez que tiene experiencia en este tipo de partido. Colombia es una selección con tanta jerarquía como para regalarle tanto espacio creyendo que por dejar el alma y el corazón, y porque la hinchada te empuja los goles van a llegar. No es así. Dos veces con el marcador arriba le fue insostenible, que no es otra cosa la representación perfecta de lo que le pasó durante toda la eliminatoria, confiado por los resultados medianamente buenos que tuvo en las primeras fechas.
Venezuela es el único sudamericano que no fue a un Mundial. Pero nunca se hizo problema por ello. Recibía goleadas crueles, estrepitosas y nadie se molestaba. Ahora todo ha cambiado. En medio de una alocución televisiva, Maduro pidió medidas drásticas para la dirección técnica de la selección. “Tuvimos una dolorosa pérdida. Mi solidaridad con los futbolistas de la Vinotinto y con todo el movimiento futbolero, muchachos futboleros, muchachas futboleras del país. Son miles de miles, el fútbol se masificó y casi que desplazó al béisbol como deporte nacional”, expresó el presidente venezolano, quien agregó: “Venezuela exige una reestructuración del cuerpo técnico de la Vinotinto. Una reorganización de la estrategia, la doctrina y la línea de combate y trabajo de la Vinotinto. Me hago portavoz de millones de niños, niñas, jóvenes y de todo el pueblo”. Horas después a través de las redes sociales oficiales de la FVF ponían fin al ciclo del Director Técnico argentino. ¿Quién despide al “Bocha” Batista, Maduro o Jorge Giménez?

¿QUE VIENE A AHORA PARA EL FUTBOL VENEZOLANO?
Desde nuestra humilde opinión, se requiere y con urgencia refundar el futbol venezolano, empezar por el tema de identidad y trabajo en las divisiones formativas que son los que van a potenciar a la liga nacional y por ende a la selección nacional. Volver al uniforme tricolor (amarillo, azul y rojo) que significa sentido de pertenencia, sentimiento patrio, amor al país. El uso del color vinotinto no representa la esencia del venezolano, menos de identidad patria, ninguna selección sudamericana ha apelado al uso de uniformes distintos al color de sus banderas. Revisando la historia del futbol sudamericano por más marketing de sus federaciones para atraer patrocinio y apoyo financiero, no han recurrido al cambio o sustitución de los colores patrio, nunca hemos visto que Brasil haya usado en sus presentaciones principales un color rojo, Argentina jamás se ha presentado en el Monumental con uniforme color amarillo…El uso de los colores del tricolor tiene la función de aglutinar el espíritu de unión y orgullo nacional. Estos elementos culturales refuerzan la identidad de una nación.
El fútbol es mucho más que un deporte. Para quienes lo practican desde jóvenes con sueños de llegar a la élite, es también una escuela de vida. En el camino hacia el profesionalismo, no basta con dominar habilidades técnicas o tácticas; es fundamental también desarrollar valores, disciplina, responsabilidad y capacidades humanas que permitan crecer como personas íntegras. La apuesta por formar jugadores y personas simultáneamente es una tendencia en crecimiento y un camino indispensable para el fútbol moderno y Venezuela no debe ser indiferente a estos cambios. La formación de futbolistas no empieza en la élite. Comienza en los campos de tierra, en las escuelas, en los pueblos, en los barrios, en los clubes locales. Y para que ese proceso sea realmente efectivo, no basta con talento y ganas. Se necesita una metodología de fútbol base clara, estructurada y adaptada a cada etapa del desarrollo. Los clubes deben tener equipos interdisciplinarios (entrenadores, profesores, médicos, sicólogos, asistentes sociales, etc.) a modo de poder brindar a los jugadores y jugadoras, y sus familias, una atención y formación integral.
MENCIÓN APARTE PARA LA HINCHADA
El fútbol ocupa un sitial tan alto en el devenir cotidiano de millones de personas. El balón entra sin pedir permiso en el corazón de los pueblos. Si el artista vive del aplauso, el futbolista se alimenta del público. Dentro de este contexto, el hincha es el único estamento que no cobra por estar, paga. Paga la entrada al estadio, la suscripción de la TV, por la camiseta o el souvenir que compra. Y es quien compra la prensa deportiva y llena aviones, autobuses cuando se viaja a un partido, hasta el que vende chucherías (golosinas) se beneficia del hincha. La selección nacional generó tanta devoción a lo largo y ancho de todo el país. Ahora quien le da la cara a esa hinchada fiel e ilusionada. La selección nacional de futbol está en deuda con toda la afición, no se puede jugar con la ilusión y el sueño mundialista de todo un país.
LAS ELIMINATORIAS MÁS DIFÍCILES
Viajar miles de kilómetros para ir a jugar a Venezuela (5.015 km en línea recta desde Buenos Aires a Maturín); desandar tan tremendo trayecto para enfrentar cuatro días después a otra selección en casa. Ir al calor húmedo de Barranquilla en plena tarde con un sol que achicharra; jugar en los 4.150 metros de El Alto o en Manaos, junto al río Amazonas; o tener que ser visitante ante el rugido de los hinchas argentinos. Y todos hacen partido, todos te pueden ganar; hasta Venezuela es difícil, tanto que ni Argentina ni Brasil ni Uruguay pudieron sacar los tres puntos aquí. Apenas lograron empates. Las eliminatorias sudamericanas no son un lecho de rosas. Carlo Ancelotti, acostumbrado a los elegantes escenarios europeos, comprobó en sus carnes por qué se las califica de las clasificatorias más difíciles del mundo. No se sintió cómodo en el estadio de Villa Ingenio, cerca del cielo boliviano.
Esto no es Europa, donde un grupo enfrenta a Francia, Islandia, Ucrania y Azerbaiyán. Muy asequible para los de la Torre Eiffel. U otro que mide a Suiza, Kosovo, Suecia y Eslovenia. Con hinchas tranquilitos y un príncipe en el palco. Todo es más amable. En Sudamérica hay protestas porque pueden llegar hasta siete selecciones al Mundial, 7 sobre 10. “Es demasiado, por poco clasifican los diez…”, se quejan. Europa tiene 54 participantes y “solo” 16 cupos, menos porcentaje, pero hay una veintena de esos animadores a los que podríamos definir como simpáticos o entusiastas, caso Gibraltar, San Marino, Chipre, Malta, Luxemburgo, Liechtenstein, Islas Feroe, Andorra, Albania, Montenegro, Kosovo, Estonia, Armenia, Azerbaiyán, Letonia, Lituania, Moldavia, Kazajistán, Georgia, Bielorrusia y etcéteras varios. Aparte, la UEFA conforma doce grupos y pone solo a uno fuerte por grupo para que no tenga problemas de ganar el primer puesto. No cruza a Alemania con Francia o a España con Italia. Cuidan muy bien de que lleguen los importantes. Acá es más cruento: todos contra todos. Por eso, no debemos tener vergüenza de nuestras seis plazas y media. Están bien. Esta es la tierra de Di Stéfano, Pelé, Maradona, Messi, Ronaldo Ronaldinho, Garrincha y cien más. La calidad ha ganado esos cupos.
CONFIANZA
Con altas y bajas, mejores o peores rendimientos, Sudamérica puede esperar con confianza el Mundial. Los seis primeros —Argentina, Ecuador, Colombia, Uruguay, Brasil y Paraguay— no irán de turismo, están preparados y tienen material y cuerpos técnicos para aspirar a objetivos importantes. Todos deberían pasar la fase de grupos y los dieciseisavos de final. Sería extraordinario que el continente retuviera el título. Solo lo deportivo nos da fuerza. El poder político y económico pasa por otras latitudes.
REALISMO
La felicidad va por un lado, la realidad por otro. Legítimas ambas. Hay que decirlo: Bolivia consiguió su repesca con una eficacia de apenas 37 % y un saldo negativo de goles de menos 18. Más: 17 de sus 20 puntos los consiguió en la altura. Pero debe ponderarse una actitud proactiva de su federación: al llegar la Copa América (junio de 2024), la Verde iba penúltima con 3 puntos; tras una Copa desastrosa en la que perdió sus tres partidos, dio un golpe de timón, cambió el técnico (asumió Óscar Villegas), trasladó su sede del Hernando Siles al estadio de El Alto (4.150 metros) y renovó su plantel. Puso jóvenes. Le salió el sol. Tan positivo resultó que logró 17 puntos y alcanzó a subirse al último vagón del tren.
HISTÓRICO
Brasil terminó quinto, la peor clasificatoria de su historia, en la que apenas obtuvo el 51,8 % de los puntos. Perdió 6 juegos, entre ellos los dos ante Argentina y con ribetes especiales: el 0-1 en Maracaná fue la primera derrota de local en 71 años de eliminatorias; la segunda, 4-1 en Buenos Aires, la más abultada.
EXIGENCIA
“Le quedan nueve meses para enamorar a la torcida”, dice Cahê Mota, analista de Globoesporte, de Brasil, refiriéndose a Carlo Ancelotti. En ese lapso tendrá apenas seis amistosos de preparación y debe encontrar un funcionamiento. En el mismo sentido, Carlos Eduardo Mansur, también del Grupo Globo, analiza: “A Ancelotti le sobran opciones en ataque: Raphinha, Estêvão, Luiz Henrique, Martinelli, Kaio Jorge, Vinícius Júnior, Matheus Cunha, Rodrygo, Richarlison... La lista es extensa, todos ellos entre 18 y 28 años, siendo la gran mayoría menores de 25. El desafío será ensamblar las características”.
FORTUNA
Lionel Scaloni es el mayor hallazgo en un siglo y medio de fútbol argentino. El 8 de septiembre cumplió siete años como técnico albiceleste y lo hizo agregándole otra gema a su collar de perlas: ganó la eliminatoria. La suma al Mundial, las dos Copas América y la Finalissima (Copa de Campeones Conmebol-UEFA). Le cambió el humor al país de Eva Perón.
RÉCORD
A los 38 años, Messi se coronó goleador del premundial con 8 anotaciones. No obstante, lo notable es otro dato: es el futbolista que en más ocasiones se coronó máximo artillero de un torneo en toda la historia: 31. Y el que lo hizo en más competencias diferentes: Liga Española (8 veces), Copa del Rey (5), Supercopa de España (5), de Europa (2), Mundial de Clubes, Champions League (6), Copa América, Mundial Juvenil, Leagues Cup y ahora eliminatoria. Haber sido sus contemporáneos es un privilegio y un honor.
SIN JUGADORES
¿Qué nos dice este epílogo casi cantado…? Que los países que no producen figuras no alcanzan el éxito. Esto va más allá de las tácticas y de los técnicos. Lo muestra la historia, también el presente. Parece un simplismo, pero es básico. Y se ha cumplido a rajatabla. El mismo Chile lo refleja: cuando tuvo la “generación dorada”, (esa sí fue dorada de verdad) ganó dos copas América y asistió a dos mundiales. Cuando esta se fue extinguiendo y no apareció la renovación, cayó al fondo del mar. Un “9” de 42 años. Perú y Bolivia son los casos más graves de no surgimiento de valores. Hasta la fecha anterior jugó Paolo Guerrero, un profesional muy próximo a los 42 años. Y actúa como centrodelantero, un puesto en el que se necesitan potencia y velocidad para desequilibrar. Así, es imposible aspirar a un Mundial. Son medios que generalmente fracasan en los torneos sub-20 y sub-17, sería incomprensible que les fuera bien en mayores. ¿La razón…? Sencilla: no trabajan bien en formativas. Esto también tiene una lógica pura. Por eso su ilusión choca siempre contra su realidad.
RÉCORD
Una vez más, la “defensa de oro” de Ecuador mantuvo la valla invicta. No hay ningún equipo del mundo que pueda poner en cancha, juntos, a cuatro o cinco defensas como Joel Ordóñez, Félix Torres, Willian Pacho, Piero Hincapié y Pervis Estupiñán. Ellos resuelven los partidos. Mantuvieron su arco en cero ante Argentina lograron el récord de imbatibilidad en toda la historia de las eliminatorias: cinco goles en 18 partidos (0,28 por juego). ¿Dónde hay un “10”…? “Tenemos una defensa y un medio campo buenísimo, pero no hay delantera”, dicen a coro en las redes sociales en Ecuador. Error. La última línea no ofrece discusión; sin embargo, el problema está en la zona de creación, no en ataque. Cuando un equipo genera poco en el medio, el que más sufre es el atacante: nunca le llega una bola con ventaja. Y no le llega porque no hay capacidad individual o colectiva para producir desequilibrio. La falta de un talento que haga jugar, que provoque huecos o el funcionamiento del equipo.
RETORNO
Colombia vuelve a la Copa del Mundo después de haber regalado la clasificatoria anterior, que quedará en los anales por los siete partidos sin gol. Vuelve con un ingrediente adicional: será local en Estados Unidos, donde el millón y medio de inmigrantes compatriotas o hijos de tales pueden llenar cualquier estadio. Un punto a favor. Pero deberá recuperar el juego que ilusionó al país y que alcanzó su cénit en la Copa América del año anterior.
SAN GUSTAVO
Tomó a Paraguay con 5 puntos (estaba igual que Chile), lo dirigió en doce partidos, ganaron seis, empataron cinco y perdieron uno. Veintitrés puntos y adentro… En Paraguay quieren beatificar a Gustavo Alfaro. Estaban camino al cementerio, les mostró el camino, los guio y se hizo la luz. Y la Albirroja será mundialista después de 16 años.
MODIFICACIÓN
Los tres eliminados de la competición —Venezuela, Perú y Chile— despidieron inmediatamente a sus entrenadores y anunciaron que encararán profundos cambios en el nuevo proceso de cara al Mundial 2030. En Perú se menciona el nombre de Gustavo Quinteros, en tanto para Venezuela suenan Luis Zubeldía y el español Xavi Hernández. En Chile no se habla mucho del tema porque “recién en el segundo semestre de 2027 se jugaría el primer partido oficial”, dicen los medios. Perú, según se anticipó, inscribiría a la ciudad de Cuzco, a 3.400 metros de altitud, para hacer de local, al menos ante Argentina y Brasil. Chile ya intentó algo parecido en la clasificatoria para el 2022, jugó ante la Albicleste en Calama (2.260 metros sobre el nivel del mar), pero no le dio resultado: perdió 2 a 1. La mejor receta es formar jugadores. El ejemplo es Ecuador: ya no necesita de Quito para ganarle a cualquiera.