En ocasiones vestidos de neblina que da paso a la fuerza del sol de montaña parecieran hacer gala de un espectáculo natural que a capricho cambia para sorprender a los viajeros.
La solemnidad de los páramos no es un recurso retórico, su presencia impone respeto, así como te envuelve en una burbuja surreal de calma y conexión con los elementos de la naturaleza para abrazarte cálidamente.
El viento que sopla no tan silencioso parece recordarte que es el momento de desconexión con los avatares y compromisos diarios para que te centres y puedas lograr el equilibrio que necesitas.
En las cimas de Capacho hay varias iniciativas que buscan ofrecer una opción de turismo de naturaleza con actividades de exploración y entretenimiento, pero hay uno en especial que toma su nombre de un famoso guarapo “Aguamiel¨ que ofrecen como elixir de bienvenida para activar de inmediato el gusto y el olfato que complementan la experiencia estremecedora de la vista a San Cristóbal, capital del estado Táchira.
La inmensidad se despliega ante los visitantes, que adicionalmente entran en contacto con los elementos, si es de noche una fogata los espera para comenzar a desvestirse del ropaje de prisa de la vida cotidiana de las grandes ciudades.
El fuego se combina con el agua y aromas que se funden en una especie de ritual donde te sumergen las manos, aspiras el aroma del bálsamo, inhalas y exhalas y de pronto te inunda una sensación de paz que no tiene precio.
La bienvenida da paso probablemente a la llegada a la estancia conocida como ¨glamping¨ el cual será tu lugar para las próximas horas o días. En realidad glamping se denomina a una forma de acampar con glamour, con todos los servicios y comodidad. En Aguamiel existen unas cúpulas geodésicas, ambientadas de forma diferente cada una según los elementos de la naturaleza. Dotadas en su interior de un sistema electrónico que responde a comandos de voz puedes despejar la vista y presenciar el atardecer o el amanecer desde tu cama, jacuzzi o de un cómodo sofá o almohadones. Cada estructura está sobre una plataforma donde también puedes disfrutar al aire libre cómodamente del espectáculo de la naturaleza. Cualquier descripción se queda corta, además de la novedosa forma de hacer turismo en Venezuela, cuentas con la cordialidad y servicio de los mejores anfitriones del país que son los hombres y mujeres de Los Andes, quienes se desviven por ofrecerte la mejor experiencia. La calidad de la oferta gastronómica es impresionante, la carta va más allá de los sabores criollos y ofrecen hasta menús de cuatro tiempos con especialidades del mar… sí, del mar a más de 1.000 mts. de altura.
La experiencia no se limita a las amenidades del frío sino que cuenta con una piscina climatizada que es realmente una delicia para los sentidos. Los empresarios del turismo del Táchira y el Norte de Santander han hecho alianzas para incentivar el intercambio binacional y hacer más cómodo el paso por la frontera construyendo alianzas de transporte y alojamiento entre los hoteles, posadas y aeropuertos que sirven al eje fronterizo.
Venezuela también es terreno fértil para turismo Con Clase que nos hace sentir orgullosos de lo nuestro.