Agradecimiento especial
Julia del Carmen Luna de Dávila
Galería de Arte Ascaso Caracas | Miami @galeriadearteascaso
Mariele Araujo Zujur / Coordinadora de Exposiciones. Sede Caracas
Belarmina de La Torre / Asistente de Dirección. Sede Miami
Fotografías: Anaxímenes Vera
La gastronomía ha sido un tema recurrente para los creadores a lo largo de la historia. Basta indagar en las primeras etapas de la humanidad, para ver importantes y significativas manifestaciones, que van desde escenas de caza pintadas en cuevas, hasta importantes objetos en cerámica que no solo almacenaban alimentos, sino que exhibían técnicas artísticas de decoración y modelado realmente importantes; sin dejar de mencionar, las herramientas talladas sobre hueso, marfil y piedra, utilizadas para la caza y la cocina, con una pureza y belleza extraordinaria.
Al pasar del tiempo, obviamente encontraríamos infinidad de hallazgos relacionados de esta dupla Arte-Gastronomía: los mosaicos en los suelos romanos, las escenas de frescos, los manuscritos medievales, la representación de banquetes y las mesas de la aristocracia a finales de la edad media, la Última Cena, las Obras de Arcimboldo, los maestros holandeses, flamencos y europeos, Vermeer, Cezane, Velásquez, Van Gogh, Caravaggio, Rembrant, Dalí, Andy Warhol y pare de contar… múltiples referencias que nacen desde la necesidad misma del artista en ser un vehículo de expresión para la representación de esa cotidianidad de su tiempo que gira en torno a la mesa. Sin ir muy lejos tenemos también importantes referentes venezolanos en las obras de los Maestros Tito Salas, Arturo Michelena, Francisco Valdéz, Juan Vicente Fabbiani, entre otros.
Pero no todo quedó reflejado en un soporte artístico, ya que algunos creadores fueron un poco más allá, como el caso de Salvador Dalí con el libro de cocina “Les Diners de Gala” que publicó en 1973 y que contenía extraordinarias recetas, con ilustraciones e importantes reflexiones del artista producto de sus famosos banquetes junto a su mujer Gala.También el Maestro Pablo Picasso hizo de las suyas al instaurar en la emblemática taberna del Quatre gats en Barcelona, su lugar de tertulias y encuentros con otras figuras del medio artístico. Lo cierto de todo esto, es que a través del arte hemos podido sentir la mesa y lo que ella implica de una manera distinta, incluso vista a través de otras miradas, técnicas, estilo y épocas… una relación que se gesta más allá de la estética y que suele ser compleja, producto sobre todo en estos tiempos, de la variedad de perfiles que participan hoy en el discurso artístico, donde el tema pareciese desdibujarse en tópicos que abordan la salud física, los estereotipos culturales, los estilos de alimentación, la estética del gusto, la industrialización de los productos de consumo, entre otros.
“La gastronomía se vuelve arte, en el momento mismo cuando la comida trasciende su función biológica para convertirse en una experiencia estética y sensorial, a menudo influenciada por movimientos artísticos”
Entonces son también los artistas partícipes de traspasar la materia física a través de su Obra, capturando el instante de esplendor de los alimentos y utensilios dispuestos en la composición, creando diálogos interesantes entre espectadores que quizás no serán los de su tiempo, pudiendo así mostrar a través de su legado, los aromas, sabores, olores, tradiciones y costumbres que los rodean. Esta premisa, nos da pié, muy oportunamente para acercarnos a uno de los grandes representantes del Bodegón en nuestro país, el Maestro José Antonio Dávila, figura querida y respetada en el gremio, quien a través de su extenso camino en la plástica, regido por el apego al trabajo y el dominio excepcional del oficio y la técnica, nos muestra impactantes composiciones en las que frutas y hortalizas, deambulan en un mundo fascinante de seres y objetos, pintados con gran realismo, refinamiento y factura… puestas en escenas poco usuales que sorprenden al espectador.
¿Cómo se dan esos primeros acercamientos al Bodegón y al genero de la naturaleza muerta?
En realidad los hice inicialmente en la Escuela de Caracas bajo la dirección de Marcos Castillo, como ejercicios de formación artística… pero cuando surgió la obra, que yo no diría que son bodegones, sino más bien naturalezas muertas, fue totalmente inesperado y ni siquiera lo había pensado remotamente en el momento en que surgió. Se dio, porque sentía un placer muy grande cuando iba a comprar las frutas, su olor, su textura, todo eso… me causaba una sensación maravillosa de placer y de bienestar… pero incorporarlas en la obra, eso nunca se me había ocurrido. Luego probando con unos creyones que había comprado, empecé a dibujar algunas que estaban en la cocina de la casa y eso me entusiasmo tanto, que olvidé completamente la temática en la que estaba trabajando para la continuación de mi obra, que tenía más relación con el paisaje, y desde ese momento empecé a pintar, a incorporar las frutas a las composiciones y de allí en adelante, eso ha permanecido hasta hoy en día.
Sus primeras obras relacionadas a este tema, tuvieron influencias de algunos artistas del pasado o de algunas otras tendencias artísticas?
No fueron influenciadas por ningún otro pintor de otras épocas ni nada de eso, sino por los hallazgos y por la continuidad de la obra que estaba realizando. También habían aparecido datos en algunas de mis obras que después empezaron a incorporarse, a tener relación unos con otros, junto con las cajas y otros elementos de las cosas que yo iba descubriendo e incorporando a mi propuesta en esos momentos. Por otro lado siempre vi los bodegones y naturalezas muertas en los grandes Maestros del Barroco, en especial la escuela holandesa, flamenca, alemana y muy especialmente la española… Sulbarán y Rivera, no la de Juan Sánchez Cotán porque no lo conocía en esa época. Sentí y siento admiración a Caravaggio y su bodegón, primero en la historia del genero, que tan hermoso tributo hizo nuestro Jorge Dager con “Cesta con frutos pintados”. También admiré mucho a los posimpresionistas como Cézanne y mis maestros Marcos Castillo, Juan Vicente Fabbiani, José Requena…. los artistas plásticos venezolanos del siglo 19 y los de la Escuela de Caracas, los que me llevaron a ser pintor, especialmente Manuel Cabré. Recuerdo por cierto mis bodegones escolares y flores, que fueron las primeros Obras con las que concurrí a salones y exposiciones, luego me desinteresé en el tema y adopté la pintura social .
¿En qué momento un objeto común deja de ser algo utilitario, para convertirse en un protagonista digno de ser pintado?
Cuando así lo decida la imaginación del artista, del creador… en ese momento deja de ser un objeto cotidiano y pasa entonces a convertirse en la obra de arte.
¿Cómo aborda la técnica en este tipo de Obras?
Lo difícil de pintar algunos elementos como las frutas, verduras, etc. no ha sido para mí un problema fundamental, ya que he tenido que inventar una técnica particular para realizar cada una de ellas muy distintas unas de otras, por lo que me es sumamente fácil.
Hablemos de los elementos recurrentes dentro de sus Obras, como por ejemplo el gato.
La incorporación del gato en mi obra fue producto de la casualidad, ni siquiera lo tenía pensado. Estaba pintando unas naranjas sobre una caja y de repente de ella salió un gato negro que estaba durmiendo adentro y en ese momento lo capté y me pareció un tema maravilloso… el gato con las frutas, con las cajas, y de allí en adelante ese ha sido mi tema, con muchas variantes, pero ha sido consecuente hasta hoy día y todavía no se me agota.
La naturaleza muerta suele ser un género silencioso. ¿Busca el maestro que sus obras generen un espacio de meditación u otra sensación?
Claro que si, que se conecte con su sensibilidad y lo llene de disfrute como el que yo sentí al crearla.
Muchos críticos sugieren que la naturaleza muerta es, en realidad, una forma de autorretrato del artista a través de sus pertenencias o su entorno. ¿Se ve usted reflejado en la sobriedad de sus composiciones?
Esa es una opinión más entre miles de ellas. Cada quien ve lo que el espectador saca de sí mismo. Yo si me veo reflejado en mis Obras… ellas son la materialización de mi percepción del mundo que me rodea, modificada por la sensibilidad y por lo que se revela en el momento que su ejecución.
¿Cómo sería su próximo Bodegón?
Representaría los mismos elementos con variantes de los que he estado incorporando desde hace cuarenta y cinco años. Quizás si se me ocurre, como ha sucedido ya, incorporó algo nuevo… otras seguirán siendo prácticamente las mismas, que son variaciones sobre frutas, cajas y animales, sobre todo el gato y también la mariposa. Pienso que lo seguiré haciendo así de aquí en adelante, ya que no tengo pensado cambiar de tema.
En pleno siglo XXI, con el auge de la inteligencia artificial y el arte digital, ¿por qué sigue siendo vital y necesario el estudio y la práctica de la pintura clásica como la naturaleza muerta?
Porque son creaciones del espíritu y del don divino otorgado al artista al nacer. La tecnología en cambio, es algo sin vida, producto de la manipulación de cualquier persona, por lo tanto no es arte.
¿Qué ha significado el arte para el Maestro José Antonio Dávila?
El arte para mí, el dibujo, la pintura, ha sido la manera como me he expresado a través de todas mis épocas, desde muy niño y es mi forma de comunicarme con los demás y de expresar mis sentimientos, mis preocupaciones, mis alegrías, mis gozos y mis placeres… y compartirlos con todo aquel que tenga bien, compartirlo conmigo en este caso como espectador o como oyente de lo que yo propongo.
¿Qué consejo le daría a los nuevos artistas?
Que sean auténticos, que busquen dentro de si mismos y que no imiten ni se dejen influenciar por modas pasajeras. Que crean en su propios valores.
¿Qué le dio y le sigue dando el Maestro José Antonio Dávila al arte venezolano?
Le he dado y le sigo dando, mi mundo interior… vivencias… Mis visiones hechas realidad a través de mis Obras.