No es un simple nombre en la iconografía plástica de nuestro país. Basta indagar un poco en la historia, para comprender la manera en que este artista “irrumpía con valentía” el ambiente cultural de una manera vanguardista, alejándose de las normas académicas y los movimientos presentesPor Soraya Gabaldón @mochueloartEncasillarlo como pintor o escultor, sería muy mediocre, pues si algo tenía Narváez, era la personalidad y el coraje de mostrar un lenguaje plástico propio y versátil, un arte por cierto, que a lo largo de su fructífera carrera de 70 años, nunca fue vista, ni por la critica ni por el publico, con indiferencia. Y es que Narváez nacido en Porlamar, amigo del gran arquitecto Carlos Raúl Villanueva, el político Arturo Uslar Pietri y el gran promotor Alfredo Boulton entre otros, siempre mostró un dominio absoluto de las formas, planos y espacios, que se evidenciaban desde sus primeras Obras dentro de la corriente figurativa hasta su ultima etapa de volúmenes, donde las líneas, estructuras y equilibrios geométricos lo llevaron a una síntesis realmente impactante.
Algunos académicos llegaron a hablar de
“La materialización de la fuerza de su personalidad”; lo cierto, es que el Maestro siempre deambuló entre sus códigos de arte, proporciones y disciplinas como pez en el agua, nunca dejando de sorprender por su extrema plasticidad en sus propuestas y demostrando como elementos tan accesibles como la piedra de cumarebo, de araya, la madera y las raíces, entre otros, pueden aportar en su sencillez y en el talento de quien las trabaja, un recurso plástico de extraordinaria belleza. Por ello, hoy quise acercarme a su legado, a la Fundación Francisco Narváez y conversar con su Directora, María Edilia Salas, ahijada y sobrina del Maestro.
La cercanía con Narváez. “Fue muy estrecha, primero porque su esposa, mi Tía Lobelia, era muy importante para la familia, era la hermana mayor y era muy respetada y querida, por lo que siempre fue muy vital asistir a las exposiciones de mi tío, pasara lo que pasara. Luego estaba la época de las vacaciones, que eran en su casa en Ocumare de la Costa, una buena etapa para compartir. Y finalmente queda el recuerdo cuando fui a estudiar a Caracas y tuve la fortuna de vivir con ellos y estar muchos ratos a solas con él sobre todo a la hora del almuerzo y teníamos esas conversaciones extraordinarias. Puedo decirte que mi tío era una persona muy cariñosa, inteligente, muy de avanzada y muy caritativo, tu no podías decir que necesitabas algo porque automáticamente te lo daba, tu no podías abrir su taller porque enseguida te preguntaba que querías, y así era con todos las personas que lo visitaban”.
El taller más allá de la producción de Obras. Narváez siempre estaba trabajando y su taller era un templo, muy ordenado dentro de lo que cabe tener un taller de escultura y de pintura y siempre fue un lugar muy visitado por sus amigos. En la época de 1928 hubo una cosa interesantísima y es que en su taller se dieron grandes conversaciones y discusiones de lo que estaba pasando en el país, no solo a nivel político sino cultural; figuras como Alfredo Boulton, Arturo Uslar Pietri, etc. eran parte de esos visitantes. “Mi tío sentía gran admiración por diferentes artistas, entonces el lo que hacía es que en su casa les daba el espacio, para que allí conversaran”.
“Para mucha gente joven, formada dentro de las limitaciones y estrecheces de la época y de la situación política, aquel apartado recinto era como una revelación (…) En las paredes estaban las mujeres margariteñas de Narváez con sus carnes morenas y sus peces de plata y en las tallas de madera se levantaban colosales mulatas bajo racimos de plátanos y rostros hieráticos y transitados de negras, como los testigos y los adelantados de un pueblo que había comenzado simbólicamente a ponerse en marcha. En aquellos años el taller de Francisco Narváez fue el hogar de la mejor esperanza venezolana. Ni antes, ni después, se encuentra nada semejante”
Arturo Uslar Pietri
Qué lo emocionaba como artista. “Enfrentar nuevos retos, por ejemplo él convertía sin mayores pretensiones, todo lo que tenía alrededor en arte, por ejemplo recuerdo que recogía troncos vía Ocumare, esa era la época de las raíces y luego los convertía en una obra. También así ocurrió en la época de los rostros de los años 60, esos rostros eran los de la zona, los de las niñas de Ocumare que iban a trabajar o a visitar a sus familias. No era una persona que hablaba, sino que a través de su trabajo daba su discurso, decía que una obra de arte no debía explicarse sino que ella debía hablar por sí misma; y hoy te puedo decir, que era una persona que podías comparar con los grandes maestros del arte de las diferentes épocas y su trabajo siempre estaba en sintonía con lo que pasaba en el momento. Era un artista de rupturas y es que era un investigador nato, no se quedaba en una sola cosa para toda la vida. Fíjate que empieza con lo figurativo y termina en lo abstracto y geométrico. Pienso que a lo largo de toda su carrera, él estuvo satisfecho con su trabajo, ya que siempre hizo lo que quiso, no fue complaciente, por eso es que él hace esa investigación en su obra… fue una persona que lo que mostraba era porque verdaderamente lo que sentía, producto de lo que quería hacer y fue libre en eso”.
Narváez y la dupla con el arquitecto Carlos Raúl Villanueva. “Fue una relación muy estrecha, de profesionales y amigos, con el que desarrolló varias obras de gran importancia como el grupo escultórico con el juego de aguas de la Plaza O'Leary, los altos relieves del Museo de Ciencias Naturales de Caracas y el Museo de Bellas Artes, así como una cantidad de Obras y murales de cerámica para la Ciudad Universitaria, entre las que puedo mencionarte La Ciencia, La Educación y El Atleta para el Estadio Olímpico, entre otros”.
Narváez y su relación con Virgilio Ávila Vivas. Ha sido una persona siempre presente en la vida de Narváez, en 1979 fue el artífice de el “Museo de Arte Contemporáneo Francisco Narváez” en Porlamar, Estado Nueva Esparta, como homenaje a su trayectoria. En 1994 construye la sede de la Fundación Francisco Narváez en el ultimo Taller del artista, ubicado en San Martín y en el 2000 patrocina la publicación “Registro General de la Obra de Francisco Narváez”.
Que Obra resume para ti el espíritu del Maestro. Para mi sería La “Figura Acéfala” del Banco Central de Venezuela, la “Fuentes de Las Toninas” en la Plaza O'Leary, “La Energía” de Amuay… pero es importante destacar que ejecutó en vida importantes grupos de obras, como “Los altos relieves” de la Escuela Militar en Caracas, la fuente de Parque Carabobo, el grupo escultórico en el Colegio de Ingenieros, los Liceos Andrés Bello y Fermín Toro, el Instituto Pedagógico de Caracas, la Plaza La Candelaria entre otros.
Sobre La Figura Acéfala, Alfredo Boulton citó: “Narváez utilizó un nuevo lenguaje, que de pronto hizo erupción en él. Inconteniblemente fuerte, como si no hubiese podido dominarlo y sus manos hubieran sido impotentes para guiarlo. No parece figura hecha por hombre alguno, tanto es para nosotros su fuerza y su brutal impulso”.
La preservación del legado de Narváez. La Fundación se crea a finales del 85 con la finalidad de promocionar, difundir y preservar su trabajo mediante la investigación, el registro y la documentación de toda la información que de una u otra forma aporte testimonio de su vida y sus obras. Mi Tia Lobelia estuvo al frente y sus hijas Margarita y Carolina junto a Rafael Aponte, Jorge Dunia y yo. Hoy contamos con un “Registro General de la Obra” que nos llevo 15 años hacer y más de 4000 piezas entre pinturas, dibujos, bocetos, relieves, ornamentos, fotografías, hemerografía, documentos, maquetas, tallas y proyectos que esperan su ejecución entre otras cosas, y que constituyen el patrimonio y la obra en custodia. Nuestro norte es digitalizar todo para crear un sistema más accesible al público de las diferentes épocas y etapas de Narváez. Ahora esto recae sobre mi hijo, Lucas González G. quien llevará a cabo ese proceso… es un trabajo continuo, de ficha técnica, seguimiento, etc. Pienso que lo bonito de nuestra Fundación, es que es un trabajo familiar, siguen las hijas, en mi caso yo como sobrina, mi hijo Lucas en la parte de certificación. Otra persona que participó en todo este proceso fue Amilkar Torrealba Narváez, su sobrino, quien colaboró a lo largo de los años con su archivo fotográfico y conocimiento de la obra. Hoy día, estamos desde el exterior y continuamos estableciendo vínculos para la promoción y resguardo del legado de mi tío dentro y fuera de Venezuela, además de continuar los trabajos de recuperación, restauración y conservación de la Obra no solo de los monumentos sino también las obras de intervención urbana.
Valor de los dibujos, bocetos, estudios, maquetas y el archivo documental. Es muy importante, porque allí se denota el proceso creativo que para Narváez era crucial, de donde sale la obra, saber como llega un artista al objeto del arte, al producto de su propuesta. Que no es que llegué, me levanté e hice una obra… todo eso tiene un proceso de estudio, de investigación, por eso es lo que vale una maqueta.
El peso del apellido Narváez. Para mi es una deuda en el buen sentido de la palabra, más que un peso. Ambos, tíos y padrinos a la vez, fueron muy especiales a lo largo de mi vida y ha sido la manera de como yo puedo saldar esta deuda; además que yo admiro profundamente su obra y el trabajo impecable que hizo mi Tía Lobelia como educadora y promotora del arte de mi país.
Francisco Narváez y su papel en la transición de Venezuela hacia la modernidad artística. Fue a mi modo de ver, el escultor más importante de Venezuela y Latinoamérica, porque rompió esquemas, fue autentico y siempre que vas a los grandes museos y comparas su Obra, el está a la altura de cualquier escultor a todos los niveles. Es cierto que no ha tenido la suerte de ser lo suficientemente reconocido, es verdad, por eso nos queda mucho trabajo por hacer. Sin embargo, hemos trabajado en ello, realizando dos exposiciones con Ascaso Gallery en Miami, donde presentamos una antológica con una gran cantidad de Obras de diversas técnicas, materiales y etapas y que fueron exitosas; además hemos visto la presencia de la Obra de Narváez de manera recurrente en las Ferias de Arte y subastas más importante a nivel internacional y eso dice mucho de su legado.
Y terminamos citando las palabras del reconocido Critico de arte Juan Calzadilla “Narváez era incansable de la misma manera que atento a la modernidad, siendo nuestro primer escultor moderno en orden de aparición y también el primero en asumir enteramente el rol detal, con responsabilidad, modestia y entrega disciplinada a su vocación… es seguramente el escultor de actuación más relevante e innovadora en los anales de arte venezolano”.
Queda entonces en nosotros como ciudadanos, valorizar, resguardar y proteger el legado de nuestros Maestros, a difundir su historia para que pueden fácilmente ser fuente de inspiración para los nuevos artistas que se gestan en esta nueva Venezuela, donde el arte enfrenta grandes desafíos, pero al igual que Narváez, deberán enfrentarse con valentía, disciplina y entrega… No hay queridos amigos, otra mejor manera, de hacer la diferencia.
Hasta una próxima entrega. Soraya
La Obra de Narváez está presente en
Banco Mercantil / Colección Cisneros / Fundación Francisco Narváez / Fundación Museos Nacionales / Galería de Arte Nacional / Liceo Andrés Bello, Caracas / Liceo Fermín Toro, Caracas / Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Armando Reverón / Museo de Arte Contemporáneo de Maracay Mario Abreu / Museos del Oeste Jacobo Borges / Museo Francisco Narváez / Museo de Arte Moderno Jesús Soto / Residencia Presidencial La Casona, Caracas / Universidad Central de Venezuela.
Para mayor información sobre la fundación: www.fundacionfrancisconarvaez.com / registroffn@gmail.com.