CEO de EY Venezuela con una amplia experiencia nacional e internacional, ha consagrado parte importante de sus esfuerzos y su conocimiento en trabajar para fortalecer el liderazgo gerencial del país. “Me ha mantenido en Venezuela la idea de dejar un legado a los que vienen detrás”Por: Alonso Moleiro
Fotos: César Palacios20 años de matrimonio y tres hijos, Alberto Afiuni es el Country Managing Partner de EY Venezuela -capítulo nacional de una de las consultoras globales de auditoría más importantes del mundo- y Líder del Programa One EY Latinoamérica norte.
Tiene toda una carrera profesional en esta organización, hoy presente en más de 200 naciones. Dentro de ella ha asumido importantes responsabilidades dentro y fuera del país. Como ejecutivo, Afiuni ha tenido un destacado desempeño como promotor de las mejoras y actualización del mundo de los negocios en Venezuela. Está activamente involucrado en varios proyectos sociales y educativos de amplio espectro, en los cuales ha hecho mucho por vincular al liderazgo empresarial del país.
Uno de los frutos más destacables de sus esfuerzos, es la creación, en 2018, de una plataforma para el reconocimiento de la gestión empresarial, llamada Líderes Empresariales Inspiradores. Una cita anual donde se premia el emprendimiento, se fomenta el arraigo y se comparten experiencias inspiradoras. Los ganadores representarán al país en el World Entrepreneur of the Year.
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¿En cuál de sus experiencias académicas siente que recibió la formación gerencial que ha hecho la diferencia en su desempeño?-Tengo 32 años en EY y soy egresado como contador público de la Universidad Católica Andrés Bello. He pasado por casi todas las áreas de la firma como líder de formación de talentos. Tuve responsabilidades en EY Nueva York, Londres, San Francisco. Estas experiencias marcaron mi carrera. Estuve en el programa de EY de Harvard. He participado muy activamente en el campo gremial, en las cámaras empresariales del país. He sido miembro del Comité Ejecutivo de Venamcham; presidente de la Comisión Estadística de Conindustria. Muy comprometido con la idea de ayudar a construir un mejor mundo para los negocios en Venezuela.
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¿Por qué sigue en Venezuela y no ha emigrado, como otros ejecutivos?He tenido la oportunidad de trabajar en otros países con EY en la región. Pienso que lo que me ha mantenido en Venezuela es la idea de dejarle a los venezolanos que vienen detrás un legado. Sin cuestionar a los que se han tenido que ir, respetando las decisiones de cada quién. Me motiva mucho trabajar en la idea de contribuir a que el país pase de tener una economía tradicional a otra basada en el conocimiento. Que la gestión económica descanse en el talento, que es la fuente de riqueza de una nación.
-¿Cómo ve el panorama de los negocios en el país?Han sido años muy complejos, de mucha incertidumbre, en el cual el liderazgo gerencial ha tenido que trabajar para ver oportunidades en la crisis. El venezolano ha hecho un doctorado en resiliencia y un máster en finanzas. Eso queda demostrado en eventos internacionales: basta que pasen 24 horas para que los otros voceros latinoamericanos nombren a los venezolanos como líderes de la delegación. Muestran admiración; tienden a pensar que en sus países es difícil hacer negocios hasta que ven lo que acá tenemos que hacer. Somos ejemplo de resiliencia, de liderazgo, de creatividad. Lo hacemos porque creemos en Venezuela, en nuestra gente. Como líderes tenemos que seguir sembrando esperanza.
-¿Cómo ves el futuro, su futuro, en este contexto?Muy positivo. Soy un optimista racional. El país tiene enormes recursos, una posición geográfica fantástica. Un enorme potencial turístico, reservas de agua. Podemos ser un gran hub logístico, tecnológico, energético. Los empresarios venezolanos han tenido un enorme aplomo y resistencia, para existir y también para crecer. Muchas encuestas reportan un índice de emprendimiento muy alto en el país.
-¿Qué condiciones debe tener un emprendedor?Un emprendedor exitoso se enamora al resolver un problema en la comunidad, con perseverancia, con creatividad. Hay muchos ejemplos. Puedo poner uno, de una empresa que es amiga de esta casa, como Cashea: este es un emprendimiento que está resolviendo problemas a muchos venezolanos en materias de financiamiento. Sabiendo de ese talento en este entorno, nosotros en 2016 pensamos en aquello que podíamos hacer para impulsar todo esto, para darle valor agregado a la sociedad. Fue entonces que creamos una plataforma de reconocimiento empresarial similar a las que ya existen en otras partes del mundo, como el World Entrepreneur of the Year -es algo así como un Oscar empresarial-, donde año a año, en Montecarlo, se reúnen los empresarios más reconocidos de 60 países de todos los continentes; los empresarios master de cada país, casi todos apalancados con la tecnología. Nosotros acá hemos creado nuestra plataforma anual de reconocimiento parecida, para nuestros empresarios, nacida en 2018. Los llamamos Líderes Empresariales Inspiradores (LEI) país, que está basado en aquello que los empresarios han aprendido y vienen haciendo diariamente. Adicionalmente, es un foco inspirador. Recatar historias de esos liderazgos, que son los que nos animan a seguir adelante, los que crean bienestar. Son empresarios que han creído en el país.
-¿Se han organizado actividades sociales en este tipo de iniciativas?Ese fue el inicio. Seguidamente hicimos un teletón virtual, en plena pandemia, en conjunto con el Dividendo Voluntario Para la Comunidad, y logramos recaudar unos 105 mil dólares para varios hospitales centinelas. Hicimos los primeros foros sobre la transformación digital; automatizar, incorporar procesos. Llevamos el evento a otras ciudades. Luego hicimos otro ejercicio: mediciones estadísticas de consulta ampliada para explorar con la sociedad civil proyectos de impulso económico post-pandemia. Salieron 700 ideas en 13 sectores, que tenemos documentadas en un libro digitalizado. De ellas, 300 estaban relacionadas con la educación. Hemos hecho esfuerzos, en eventos especiales, para entender, conocer bien, el ecosistema del empresariado venezolano. Al organizar este premio, 5 emprendedores destacados del país asisten al evento de Montecarlo, cada año, representando a Venezuela. Hacemos una consulta muy amplia, con los centros del conocimiento y emprendimiento más importantes del país -el IESA, la UCAB, la Universidad Metropolitana-; cámaras como Venamcham, o el Dividendo Voluntario Para la Comunidad, además de las 25 empresas más importantes del país, para organizar un jurado que sea acreditado y multidisciplinario.
-¿Estos reconocimientos tienen menciones?Hay cinco. El empresario máster, el empresario emergente, el empresario tecnológico, el CEO del año, y el emprendedor social. El jurado es muy calificado y totalmente independiente. Hemos tenido más de 600 nominados y premiado 100 finalistas, con 25 ganadores anuales. Hacemos reconocimiento a los pioneros, a los primeros empresarios, y también a las empresas extranjeras que tienen años en el país, o a instituciones de impacto social, como Fe y Alegría. Además, todo lo que recaudamos en estos eventos tiene carácter benéfico: hemos donado cerca de medio millón de dólares en los últimos años a sectores necesitados.
-¿Qué otro evento destacable existe?Este que tenemos en desarrollo: el Innovation Startup Summit: conectar conocimientos, 500 empresarios, 400 emprendedores, 200 estudiantes, 70 conferencistas, reunidos en Caracas Campus de La Trinidad. Reflexiones sobre las necesidades futuras de Venezuela, los retos de la actividad económica, el liderazgo del mañana, el aprendizaje compartido. Un esfuerzo, un pacto por la innovación que hicimos buscando la transformación empresarial. En marzo 2026 haremos una nueva entrega.
-¿Cómo están los procesos de digitalización total de las empresas en Venezuela?Nos estamos focalizando en eso; ayudar a nuestros talentos a fortalecer competencias digitales. En el país hay una oportunidad importante en la digitalización y la automatización. Proyectos con Inteligencia Artificial, ciberseguridad. O desarrollar habilidades analíticas con IA, lo que llaman “el nuevo gemelo”. Las empresas venezolanas tienen que ir a una transformación; adquirir nuevas competencias. Hablamos de megatendencias globales y modelos de negocios.
El tiempo libre de un ejecutivo
“Trabajo duro, pero tengo fines de semana. Cuando era joven no paraba de trabajar. Ahora valoro mucho el tema del balance personal, las decisiones saludables. Soy surfista, me gusta. Soy malo, pero me gusta mucho hacerlo. `No podemos detener las olas, pero podemos aprender como surfearlas´; es una frase que siempre uso en el trabajo. Periódicamente, voy a Margarita a surfear. Soy mucho mejor tenista que surfista, practico también mucho tenis. Me gusta hacer deportes, corro, hago motos, bicicleta, tenis. Me gusta competir.
En los días de semana madrugo, hago un análisis de los temas pendientes, leo muchos temas de trabajo. Procuro meditar. En los días más complicados, salgo a trotar. En la ducha pienso mucho, se me ocurren cosas y soluciones. Tengo reuniones seguidas, muchas. No siempre son tensas, habitualmente son intensas. Largas, algo pesadas, demandan concentración, creatividad, solucionar temas complejos. Me gusta retar lo tradicional, buscar opciones, salir de zonas de confort. Procuro almorzar rápido, pero en mi casa. Me ayuda a renovar energías pasar por la casa para comer, aunque sea una hora. Si tengo que comer en la calle, pues lo hago. Muchas tardes, si hay exceso de cosas, puedo terminar la tarde-noche jugando tenis. Ya en la noche me relajo, puedo ver papeles, adelantar algo, una presentación antes de ir a dormir”.