Five o’clock tea, el ritual
Por: Con Clase
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El secreto de un buen té inglés, aparte de la calidad del producto, está en el ambiente tranquilo para tomarlo y la actitud calmada de los participantes en la ceremonia. Cada paso tiene una razón y hay que asumirlos con paciencia para disfrutar a cabalidad

Probablemente pasará algún tiempo para que el mundo recobre la normalidad, y cuando eso suceda tal vez usted desee darse una vuelta por el Reino Unido para admirar sus paisajes alucinantes y de increíble belleza y aprender algo más de su cultura.
 
¿Le gusta el té? Seguro habrá experimentado ese instante de paz y serenidad que se siente al saborear una taza. Entonces, llegó el momento de disfrutar del famoso five o’clock tea, en hoteles como el Ritz, el Savoy, el Dorchester (ir bien vestido) o el Claridge, o en alguna tetería lujosa que le transportará a la época victoriana.

El té apareció en Europa en 1560, y su elevado precio hacía que solo lo tomaran los aristócratas. Sin embargo, para mediados del siglo XVIII ya había reemplazado al ale y al gin como bebida más popular.
 
Tan plebeyo como el hambre

La tradición de las cinco de la tarde comenzó con la duquesa de Bedford, Anna-Maria Stanhope Rusell. Resulta que en la época victoriana los nobles se sentaban a la mesa para el desayuno y la cena, pero en ese largo intermedio la duquesa desfallecía, así que en 1830 tomó la costumbre de consumir bocadillos, pasteles y té e invitaba a sus amigas. Así nacieron los tea party de la corte.
 
En tiempos de la reina Victoria, el afternoon tea se popularizó entre la aristocracia británica y más tarde entre la burguesía y la clase obrera, hasta constituirse en una costumbre tradicional.

Actualmente los horarios no son tan estrictos y el ritual ha quedado relegado a celebraciones especiales, pero vale la pena vivir la experiencia.

¿Qué toman los ingleses?

El té que más se consume en el Reino Unido es negro con mezclas, y se denomina blend, sobre todo de Ceylán y Assam. Los más usuales son el Darjeeling, el Earl Grey y, sobre todo, el English Breakfast Tea. Este último es el más popular porque despierta a los ingleses con la primera comida del día. De acuerdo con el momento en que se toma se denomina breakfast tea, five o’clock tea, afternoon tea y high tea (después de cenar). Los expertos recomiendan tomar cuatro tazas al día para aprovechar todos los beneficios de esa planta, que son muchos.

Whittard es una de las firmas más emblemáticas. Se comercializa en Londres desde 1886. En la actualidad tiene 55 establecimientos repartidos por todo el país. La marca Twinnings es la más popular.

Datos antropológicos

En el Reino Unido se beben a diario cerca de 165 millones de tazas de té. En la web tea.co.uk cuantifican en tiempo real el consumo de infusiones. Al mediodía se alcanzan 80 millones.

La clase trabajadora prefiere el té negro de sabor más fuerte. A medida que se eleva el status los preferidos son más suaves. Los ultraconservadores identifican el uso de azúcar y leche con las clases más bajas, y llegan a referirse al té de obrero. Entretanto, la mayoría lo consume a cualquier hora y con miel, azúcar blanca o morena, leche y limón (nunca los dos últimos juntos).

El té es un recurso infalible para cubrir momentos sociales tensos, señala la antropóloga Kate Fox en su libro Observando a los ingleses. Estudiosos han identificado que cuando un inglés se encuentra en una situación complicada o incómoda tiende a prepararse uno, aunque la mayoría lo bebe por placer y eso se nota en la expresión del rostro.

Sin errores

Sea que viaje a las tierras de la reina Isabel o no, siempre será de utilidad aprender ciertos detalles que demuestren educación. En esta ceremonia hay que evitar cometer errores. Por cierto, nada de bolsitas, por favor.

Para comenzar, observe el sitio donde se hará el ritual. Lo recomendable es utilizar mesas no muy altas, que ayuden a la conversación distendida y a la atmósfera relajada. Preste atención a los detalles. Los ingleses suelen usar el servicio con decoraciones de flores y manteles de color pastel en telas delicadas.
 
La calidad es muy importante, por eso es recomendable utilizar tés de primera. La tetera, lechera, azucarera y demás utensilios deben ser elegidos con cuidado y dispuestos con esmero. Al tomar té se disfrutan momentos de calma, por eso los movimientos corporales durante la ceremonia deben ser lentos y armoniosos.

Hacer la infusión

Calcule cuántas tazas servirá y llene la tetera de agua. Use agua mineral si la del grifo tiene sabor a cloro. Pase el agua a un hervidor eléctrico u olla y caliente hasta que comience a hervir. Eche el agua caliente en la tetera y espere un minuto para que suba la temperatura de la loza. Vierta el agua otra vez en el hervidor o cazo y enciéndalo o ponga al fuego.
 
Mientras el agua se calienta otra vez, añada en la tetera una cucharadita de las hojas de té por cada taza, más una cucharadita extra “para la tetera”. Tape y deje reposar, así las hojas se abren y absorben la humedad que quedó en el interior de la jarra.

Cuando el agua esté a punto de hervir, viértala en la tetera sobre las hojas. Mueva unos segundos con una cuchara y tape. Deje reposar cinco minutos si es un té suave o diez minutos si lo prefiere fuerte.

Ahora, sirva directamente. Si lo quiere con leche (aproximadamente un cuarto de taza), sírvala antes del té. Al verter el té caliente sobre la leche no hay que remover. La otra opción es añadir una rodajita de limón.

La anfitriona servirá la bebida empezando por los invitados y después la familia. La taza se sostiene siempre con su plato para no mancharse. Recuerde, el platillo se toma con la mano izquierda y la taza con la derecha, mientras se degusta en pequeños tragos. No remueva furiosamente el azúcar y procure no golpear la taza con la cucharita.

Si se acaba el té, se puede añadir más agua caliente a las hojas del servicio anterior, aunque la segunda tetera será más suave.
El servicio se acompaña con abundantes pasteles, scones, bizcochuelos, galletas de leche con cuajada, confituras, crepes, muffins, brioches y sándwiches de pepino que no se deben desperdiciar, pero nunca, jamás, se deben mojar en el té.

Puede que algunas costumbres de este ritual le parezcan afectadas, pero se trata de una moda que empezó en el siglo XVII y que realmente se disfruta. El secreto de un buen té sigue siendo método y paciencia.


 El té apareció en Europa en 1560, y su elevado precio hacía que solo lo tomaran los aristócratas. Sin embargo, para mediados del siglo XVIII ya había reemplazado al ale y al gin como bebida más popular



La calidad es muy importante, por eso es recomendable utilizar tés de primera. La tetera, lechera, azucarera y demás utensilios deben ser elegidos con cuidado y dispuestos con esmero. Al tomar té se disfrutan momentos de calma, por eso los movimientos corporales durante la ceremonia deben ser lentos y armoniosos