Romain Nadal “De Venezuela, todo me emociona”
Por: Con Clase
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Llegó a nuestro país con la aspiración de crecer como diplomático y estrechar nuestros lazos como sociedades fraternas. El Excmo. Embajador de Francia reafirma su amor por Venezuela


Por: Yolanda Manrique


Ha declarado que deseaba venir aquí, ¿qué lo motivó a preferir este destino?
—Fui muy afortunado. Para un diplomático no es posible escoger el puesto de destino, porque el que decide es el presidente bajo la propuesta del ministro. Pero tuve la dicha de que aceptaran mi primera opción en la lista de deseos. Mi interés por este país comenzó desde mis años de estudio, pues en la escuela me impulsaron a leer historia y literatura, tanto españolas como latinoamericanas. Además, mi padre era catedrático de español y era un gran admirador de la figura del Libertador Simón Bolívar y el Precursor Francisco de Miranda. A través de los escritos de estos grandes personajes tuve la primera referencia de esta nación. Por otro lado, en 2017, Venezuela estaba atravesando por una severa crisis política, que en términos diplomáticos representaba un verdadero desafío. También lo vi como una oportunidad de adquirir más conocimientos y experiencia en mi gestión como funcionario de mi país. Me gustan las cosas que no parecen sencillas a simple vista, y el caso venezolano me pareció el tipo de reto que ayuda a formar y crecer.

Durante estos años, ¿ha variado su visión de Venezuela?
—No fui decepcionado ni por la sociedad venezolana ni por el país. Desde el primer momento, pude apreciar una gran tolerancia y apertura de espíritu. Quedé gratamente sorprendido por la forma en que fui atendido. La sociedad venezolana ofrece un acceso que no suele ser común a nivel universal, no es tan fácil entrar en otros países. Es una ciudadanía muy hospitalaria que me brindó su amistad rápidamente, y me permitió estrechar más los lazos que se vinculan en nuestra historia compartida. Otro aspecto que ha nutrido el imaginario con el que llegué es la belleza y variedad de su identidad geográfica. Siempre me ha impactado la exuberancia de los paisajes. La luz, los colores y en especial, la gente. Ha sido un privilegio admirar vuestra naturaleza acompañado de personas tan generosas.

¿Cuál considera que ha sido el mayor reto en la relación franco-venezolana?
—El mayor, aún vigente, es contribuir a la reconciliación de los venezolanos y apoyar un acuerdo político. Ese ha sido el gran desafío en estos seis años de mi gestión y sigue pendiente. Hemos alcanzado algunos avances, como la reunión que organizamos el 11 de noviembre del año pasado, entre los presidentes de Argentina y Colombia y los representantes del gobierno y la oposición, con nuestro gobierno como anfitrión. Pero es importante resaltar que, en los procesos políticos, esto es apenas una etapa. Es una tarea pendiente en la que seguimos trabajando. Los esfuerzos del gobierno francés buscan apuntalar el camino democrático, en beneficio de la sociedad venezolana.

¿Cuál cree que será su mejor legado para nuestro país?
—Pensar en esos términos resultaría muy presuntuoso de mi parte. Pero si soñara con transmitir un mensaje, sería de confianza. Venezuela tiene muchas cualidades y potencialidades que van más allá de la crisis política. A lo largo de la historia, la sociedad civil ha demostrado que tiene la capacidad de desarrollar sus propias soluciones, más rápido y eficientemente que los procesos políticos que suelen ser más lentos y burocráticos. Por eso, creo que hay que apostar por la sociedad venezolana, por sus iniciativas particulares para superar la crisis que atraviesa. Mi interés ha sido conectar la embajada francesa con la ciudadanía. La diplomacia tradicional le da énfasis a la comunicación con nuestros interlocutores naturales, que son los gobiernos de cada país, pero yo formo parte de una corriente más dinámica que también quiere acercarse a las comunidades, en especial, a aquellas que tienen proposiciones para fortalecer los avances del país. Siempre me ha impactado el trabajo que realizan muchas organizaciones para impulsar beneficios para la nación. Pongo de ejemplo, el caso del subcampeón de BMX, Daniel Dhers, con quien estamos trabajando en miras a los juegos olímpicos de Francia 2024. Y muy especialmente, el Sistema de Orquestas, que ha sido un ejemplo a seguir en todo el mundo, incluso en Francia. Nuestra relación como embajada con esta institución es muy estrecha.

¿Qué es lo que más extrañará de Venezuela cuando sea designado a otra misión?
—Varias cosas, porque no se puede resumir a Venezuela en un solo aspecto. Su gente, su geografía, en particular El Ávila, que puedo apreciar tanto desde la sede de la embajada como desde la residencia, además de qué suelo excursionar allí los fines de semana. Su vida cultural, los conciertos en el Centro Nacional de Acción Social por la Música, los festivales de cine, las obras de teatro. De su gastronomía, las arepas, el pabellón, las hallacas, los mangos y aguacates criollos, el ron, el cacao. Pero especialmente, extrañaré a su gente, su calidez y generosidad, así como la oportunidad de trabajar y apoyar importantes iniciativas y la búsqueda de un mejor futuro para Venezuela.