Jesús Soto 100 Años
En el icónico Cubo Negro de Caracas, se exhibe desde 1979, la obra Volumen virtual suspendido mejor conocida como “Lluvia”.
Por: Con Clase
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Con esa poderosa referencia, el Grupo Orión tuvo la iniciativa de brindar la exposición “Homenaje a Soto”, una cita ineludible para los caraqueños

Por Yolanda Manrique Fotografía: Erick del Búfalo

Jesús Soto es uno de los más grandes artistas venezolanos de todos los tiempos. Celebraremos el centenario de su natalicio el 5 de junio de 2023, pero el entorno del arte venezolano ha dado inicio a su homenaje con esta primera exposición. De la mano de la curadora Tahía Rivero, encargada por la directiva del Grupo Orión para dar forma a la exhibición, se abrieron las puertas para el público con una selección de piezas elaboradas entre 1946 y 2004.

El maestro Soto nació en Ciudad Bolívar. Perteneció a una generación única que fue testigo de cambios inimaginables. Según palabras de Tahía Rivero: “En este mundo cambiante, donde las invenciones eran asunto de todos los días, los artistas plásticos, permanentes testigos de su tiempo, también se transformaban. Cezanne, Picasso, Mondrian, hacían suyas las novedades que ofrecían los vientos de cambio y esas nuevas propuestas artísticas viajaron hacia otros confines para asombrar al mundo. Jesús Soto se interesó en lo que estaba ocurriendo en Europa. Se traslada a París y allí, lleva adelante las investigaciones en torno a la geometría sobre el plano y luego la luz, el tiempo y el espacio conformando un lenguaje artístico que se llamó Arte Cinético”.

El “Homenaje a Soto” se realizó en los espacios del Centro Banaven, también conocido como el Cubo Negro, en su sala expositiva. En la muestra se puede admirar la vasta trayectoria de Soto, pues todas las piezas expuestas son un hito. Rivero explicó, durante la inauguración, que la exhibición agrupa “dos bodegones de finales de los años cuarenta, su etapa de formación; una vibración de 1961, perteneciente a la serie de las llamadas ‘gomas’, en la cual abandona temporalmente la ortogonalidad, otra fechada en 1970, en donde las varillas metálicas flotan sobre la trama del fondo; un amplio mural tridimensional de 1968. El movimiento de las ambivalencias se aprecia en Tres valores con ladrillo, 1980. La persistente investigación en torno a la inmaterialidad se percibe con profundidad en los ‘nylons’ y las ‘escrituras’ realizadas durante sus últimos años”.

Isabel Soto, hija del artista, agradeció al Grupo Orión por la iniciativa “que es el primero de una seguidilla de eventos que se van a organizar en toda América Latina, el año próximo a propósito de la conmemoración del nacimiento de Jesús Soto”.

Con esta primera actividad, el objetivo es, según Manuel Torres, vicepresidente ejecutivo del Grupo Orión, “acercar a los espectadores al mundo de las formas y los movimientos insospechados de este venezolano universal”. Para Tahía Rivero, “la trascendencia de la obra de Jesús Soto radica en el sorprendente efecto de movimiento que produce, y es que, al pasar frente a su obra sucede lo inesperado, la percepción de la realidad no es la misma, el plano vibra, salta, se mueve. La mirada pone en movimiento aquello que suponemos estático y libera la percepción del mundo en todo aquel que lo observa”.