Lujo inteligente
¿Tienes una pieza de colección que quieres descartar? Este servicio de consignación pre loved ofrece una segunda vida a esas prendas que ya no deseas guardar
Por: Con Clase
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Closet


Texto: Stefania D’Alessandro
Fotografía: Cortesía

Carolina Levy, dueña de este emprendimiento, asegura que este servicio de consignación y venta de prendas pre loved es una opción sustentable y económica de adquirir moda. Es una segunda oportunidad para las piezas que ya no son tan valiosas para sus primeros dueños. Gucci, Chanel, Fendi, Louis Vuitton, Dior y Carolina Herrera son las firmas más destacadas.


Todo comenzó en medio de la pandemia: “En noviembre de 2020, me asesoré con varios amigos para vender ropa casi nueva a los sitios en USA de segunda mano, pero como no se podía viajar tampoco me servía. Me arriesgué aquí en Caracas, muchos querían vender y no sabía que existía. Decidí crear mi concepto, como no soy de la era digital, me costó un poco, pero con la ayuda de una agencia de publicidad, fui construyendo todo, hicimos el logo, CLC significa Carolina Levy Caracas. Me identifiqué con colores neutros, el sand y el dorado. El feed es muy orgánico, hay fotos de inspiración. También tenía que humanizar la cuenta, mostrarme más”.

Para darse a conocer, Carolina Levy se esmeró en un contacto efectivo a través de @ closetcaracas en Instagram, pero esa primera cuenta tuvo serios problemas hasta que optó por @closetoriginal, en donde ha desarrollado el concepto de pre loved, que no es lo mismo que una venta de segunda mano: “Me dediqué a las prendas prácticamente nuevas, soy muy cuidadosa con todo y al terminar de usar una cartera la sé limpiar profesionalmente. Pagar por algo que ya tiene un dueño previo, es difícil de explicar. Hay desconocimiento de lo que realmente es vintage. Somos muy consumistas”.

Todo a consignación
Carolina nos explica que comenzó en la sala de su casa, cobrando 10% de comisión. Un trabajo extenuante. En septiembre de este año, se mudó a un nuevo espacio en Los Palos Grandes, donde comenzó a cobrar el 20% y sintió que su esfuerzo estaba dando frutos: “En mi casa estuve trabajando sola para hacer crecer este negocio, me dediqué al 100% y fue un trabajo de hormiguita que con constancia y fe en lo que estás haciendo es la única forma de llegar a esto”.

El mayor énfasis en su comunicación lo hace en resaltar que no se trata solo de prendas usadas. Declara que es muy cuidadosa al recibir las piezas que estarán en su Closet, disponibles para sus clientes: “Tengo un aparato para escanear y sacar los certificados originales que, junto al Google Lens, según la condición y la novedad de la colección, me permite poner los precios y ofrecerlo al público. En mi nuevo espacio, trato de que mis clientes vivan la experiencia y como emprendedora siento que soy muy empática”.

Aunque no se considera una influencer convencional, quiere enfocarse en las personas ignoradas: “Hay pocas influencers para señoras, ‘la mujer olvidada’, las que se sienten identificadas conmigo. Esto aporta una gran experiencia a mi vida fashionista enfocada en mi comunidad judía”.