El récord mundial Guinness de más tarjetas rojas en un solo partido de fútbol es de 36, ocurrido el 27 de febrero de 2011, en un encuentro de la quinta división argentina (Primera D) entre Victoriano Arenas y Claypole. El árbitro Damián Rubino expulsó a los 22 jugadores titulares, a los suplentes y a los cuerpos técnicos tras una batalla campal generalizada. Todo comenzó al final del primer tiempo y para la segunda parte se reanudó no solo el partido, sino la descomunal tangana.
El tiro penal más veloz registrado fue ejecutado en el año 2006 por el brasilero Ronny Heberson, vistiendo la camiseta del Sporting de Lisboa, marcando un gol con un tiro penal que alcanzó una velocidad de 211 km/h (131 mph) ante la Associação Naval 1º Maio. Heberson salió de la cantera del Corinthias de Brasil y jugó en clubes como Sporting de Lisboa, União Leiria, y Hertha de Berlín.
El ruso Pável Podkolzin de 40 años de edad es uno de los casos más curiosos del fútbol mundial. Es el jugador más alto del mundo con una estatura de 2.26 metros, con una etapa de alta importancia en su carrera deportiva como jugador de baloncesto en su pais y en la NBA y NBDL, fue seleccionado en el puesto 21 del draft de la NBA de 2004 por los Utah Jazz y luego traspasado a los Dallas Mavericks. Su carrera en la NBA fue breve, disputando solo 6 partidos en dos temporadas; luego de esto, regresó a Rusia, donde jugó para varios equipos retirándose en 2019. En el mes de agosto de 2025, con 40 años de edad, fichó como futbolista con el Amkal de la ciudad de Moscú.
Los campos de césped artificial en entredicho por su toxicidad.
Diferentes estudios han descubierto un elevado número de casos de linfoma entre jugadores, especialmente los porteros por tener mayor contacto con el caucho. El problema no es el césped, sino el caucho, esas bolitas negras que provienen de neumáticos reciclados y contienen hidrocarburos volátiles, plomo y arsénico que causan problemas de toxicidad neuronal. Varios estudios científicos como el de la Universidad de Yale han corroborado la toxicidad de este material y la Unión Europea ha establecido un plazo máximo de ocho años para retirarlo, aunque en Holanda ya lo han reemplazado por materiales ecológicos como el corcho o algunas semillas. Realmente ocho años de espera para su retiro, es una larga y desesperanzadora espera.